El horno junto con el calefón eléctrico son dos de los grandes consumidores energéticos del hogar, al igual que las lámparas incandescentes.
Además, los expertos sugieren aprovechar al máximo su capacidad y cocinar, si es posible, de una vez el mayor número de alimentos.
Tampoco es indispensable precalentar el horno para cocciones superiores a una hora; y mucho menos usarlo para calefacción, ya que consume tanto como tres hornallas.
Igual de importante es apagarlo antes de finalizar la cocción ya que "el calor residual será suficiente para acabar el proceso", reveló la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas, Luminotécnicas, Telecomunicaciones, Informática y Control Automático (Cadieel).
En cuanto al calefón eléctrico, este aparato representa otro de los mayores gastos de energía.
Su reemplazo por un termotanque a gas de alta recuperación permitirá un ahorro energético del 60 a 70 por ciento.
En estos artefactos, aconseja Cadieel, mejorar su aislamiento alrededor del depósito y tubería de agua caliente permite disminuir un 20 por ciento de pérdidas.
Para tomar un baño o lavar, no dejar que el agua se caliente demasiado así no tendrá que mezclarla con agua fría, ya que esa acción redunda en desperdicio de energía.
A la hora de elaborar comidas, es fundamental tapar bien las ollas y evitar que la llama exceda sus bordes, advierte la entidad.
Usar el microondas en lugar del horno convencional supone además del ahorro considerable de tiempo un achique enorme de energía, aunque es cierto también que la utilización del microondas es todavía cuestionada por gran parte de la medicina, que califica a este aparato como cancerígeno.
En cuanto al ahorro energético, el microondas consume entre el 60 y el 70 por ciento menos de electricidad.
El consumo en iluminación, en tanto, es otro factor clave que representa, en promedio, entre el 25 y 35 por ciento del consumo energético residencial.
Sustituir las lámparas incandescentes por las de bajo consumo es quizás el arma más conocida y difundida masivamente- a raíz de la campaña nacional- para reducir energía, pero no es la única forma.
Siempre que sea posible, aprovechar la iluminación natural y no dejar luces encendidas en habitaciones vacías: puede ahorrar hasta un 50 por ciento del consumo en iluminación.
"Mantenga limpias las lámparas y las pantallas, aumentará la luminosidad sin subir la potencia y podría suponer un ahorro de hasta un 20 por ciento en el consumo eléctrico para iluminación", precisó la Cámara.
Y agregó que una lámpara sucia o en mal estado pierde hasta la mitad de su luminosidad.
La adaptación de la iluminación localizada para lectura, trabajos manuales y otras tareas que la requieran también ayuda a disminuir la energía.
En garajes, zonas de tránsito, entradas y parques colocar detectores de presencia para que las luces se enciendan y apaguen automáticamente, o bien se puede emplear las luminarias exteriores equipadas con fotocélulas o temporizadores, con apagado diurno que permitirán ahorros energéticos muy sustantivos, y que harán una mejor calidad de vida y del planeta.
Cómo hacer un uso racional de electrodomésticos
A la hora de achicar gastos de energía, un buen método es no abrir el horno innecesariamente, pues cada vez que se lo hace se pierde un mínimo del 20 por ciento de la energía acumulada en su interior.