Los mercados pasaron del pánico de no tener una hoja de ruta para enfrentar la crisis, a un escenario en donde no sólo aparece la hoja de ruta, sino que también hay resultados esperanzadores. En Argentina hace 6 meses atrás la preocupación era el precio de la soja, hoy el precio es bueno, llegó a 450 dólares la tonelada, el problema es la cantidad y los incentivos para cosechar de cara a la próxima cosecha. El dólar sigue tranquilo, pero en algunas líneas le cuenta como terminará esta historia.
El mundo se reacomoda rápidamente, en Estados Unidos veníamos de una destrucción de empleos a un ritmo de 600.000 por mes y en mayo se destruyeron sólo 345.000 puestos de trabajo, es mucho pero podía ser peor. El total de desempleados alcanza los 14,5 millones de trabajadores que equivale al 9,2% del total de población activa; si le sumamos los subempleados o empleados a tiempo parcial, la tasa de desempleo se elevaría al 16,4% anual.
Esta crisis que atraviesa Estados Unidos se está combatiendo con una gran emisión de moneda, tasas del 0% y un alto endeudamiento del Estado que llevó la tasa de interés de los bonos de tesorería americano al 3,7% anual, y que a futuro podría estar por encima del 5% anual.
Este escenario es muy malo, pero veníamos de un mercado que descontaba el acopalipsis, por ende las tasas de descuento eran elevadísimas y cercanas al 15% anual. Hoy, con hoja de ruta más clara y con algunos resultados cualitativos muy buenos y cuantitativos en franca mejora, la tasa de descuento descendió a niveles del 8% anual. Esto hizo que los mercados arbitraran a la suba, y se estabilizaran en niveles más elevados que a fines del año 2008. Sin embargo, desde ahora en adelante las empresas para seguir a la suba deberán convalidar con resultados las mejoras en precios, de lo contrario, invariablemente ajustarán sus precios a la baja.
En Argentina la situación es inversa al mundo, se pasó de estar mal a peor. El Estado esta mostrando déficit fiscal (egresos más altos que los ingresos), la cantidad de moneda en el mercado disminuye y los depósitos a plazo fijo se canjean por dólar billete que va al colchón.
Entre 2008 y lo que va del año 2009 la fuga de dólares ascendería a 25.000 millones. Estos pesos que mutaron a dólares es una parte de transacción comercial que salió del mercado para atesorarse en algún lugar seguro. Decimos atesorarse porque los dólares no van a un banco para luego transformarse en crédito para las empresas, desaparecen de la escena económica sin aportar negocio alguno.
A este escenario debemos agregar que se vienen los vencimientos de deuda pública. Argentina no tiene crédito internacional y tiene dos caminos, que serían: a) caer en cesación de pagos o b) utilizar las reservas para afrontar los pagos externos.
En uno u otro caso estaríamos potenciando la devaluación del peso en el mercado interno, ya sea por un incremento en la desconfianza o bien una falta de respaldo de dólares sobre el circulante.
Argentina esta llamada en el segundo semestre del año a devaluar el signo monetario, porque ya no puede detener la mayor demanda de dólares del sector privado. Es más, se especula con un desdoblamiento del mercado cambiario para detener el drenaje de divisas.
El desdoblamiento consistiría en un dólar comercial y uno financiero. Por ejemplo quienes exporten soja lo harán al precio internacional menos las retenciones a un tipo de cambio comercial que imaginamos podría ser 3,80, ese monto lo cobra en pesos. Si con esos pesos desea comprar dólares para atesorar, deberá comprar el dólar financiero que imaginamos lo pondrían hipotéticamente en 4,50. De esta forma el Banco Central República Argentina abastece al mercado de dólares, pero al comprar a 3,80 y vender a 4,50 se queda con una porción de los dólares transados que pasa a incrementar sus reservas.
El desdoblamiento cambiario fue una idea que nunca funcionó en Argentina y en el mundo, pero el gobierno tiene una sed de intervención que la tratará de saciar pasadas las elecciones.
En cuanto a los tenedores de bonos, el gobierno cumplirá con los pagos de la deuda en el año 2009, sin embargo 2010 aparece en la escena como una permanente amenaza.
En el año 2010 las exportaciones de soja no serán como en el año 2008, pero tal vez algo más elevadas que en el año 2009. El maíz aportará pocas divisas y la exportación total se ubicaría entre los 45.000 y 50.000 millones de dólares.
Sólo tabicando el ingreso de productos importados el gobierno lograra un superávit de balanza comercial que le permita lubricar el mercado de dólares. Por ende, vamos a un escenario complejo, en donde los productos importados desaparecerán de la escena y el mercado de capitales será mucho más precario de lo que es hoy.
Conclusión: Sin crédito a la vista, con el Anses como ente que resuelve todos los problemas financieros y dólares escasos, el segundo semestre del año se avecina recesivo y complicado. Las acciones están subiendo porque, bajo la tasa de descuento, las empresas todavía no generan perspectivas de mejorar utilidades. La noticia positiva para Argentina es que las materias primas siguen a la suba, mientras la soja aumente el país estará un poco mejor, mientras el petróleo aumenta los tenedores de Tenaris y Petrobrás sonreirán; si aumenta el oro estará mejor el que escribe esta columna por lo recomendamos hace dos semanas y esta a un pasito de superar los 1.000 dólares la onza troy.