Separan al Conicet de investigación sobre glifosato

El ministro de Ciencia y Tecnología de Argentina, Lino Barañao, despegó hoy al Conicet de la investigación que advirtió sobre el potencial tóxico para los humanos del glifosato, un herbicida clave para los cultivos de soja. El ministro defendió la utilización de herbicidas con glifosato en los cultivos.

El ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, despegó hoy al Conicet de la investigación que advirtió sobre el potencial tóxico para los humanos del glifosato, un herbicida clave para los cultivos de soja.

"Esto es simplemente la comunicación de un investigador particular y no ha sido sometido a juicio por un panel de expertos ni nada por el estilo", aclaró Barañao en declaraciones a América 24, con relación al informe dado a conocer el 12 de abril último que se conoció a través de un diario.

El 22 de abril último, la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe) ya había comprobado que en el Conicet no estaba registrado el estudio.

Incluso, Barañao defendió la utilización de herbicidas con glifosato porque, según dijo, la Secretaría de Agricultura permitió su utilización "bajo pautas específicas sobre la base de experiencias de nivel mundial".

Igual, adelantó que la comisión ad-hoc del ministerio de Salud creada para estudiar el efecto de los agroquímicos sobre los humanos "en el futuro se expedirá". 

El polémico estudio -que desató incluso versiones sobre la posibilidad de que el Gobierno prohibiera la utilización del herbicida- fue realizado por el director del Laboratorio de Embriología Molecular del  Conicet y la Facultad de Medicina de Buenos Aires, Andrés Carrasco.


Según esa investigación, el glifosato provoca "trastornos intestinales y cardíacos, y malformaciones y alteraciones neuronales" a las personas que entren en contacto por un determinado período de tiempo con el químico.

"Concentraciones ínfimas de glifosato respecto de las usadas en agricultura, son capaces de producir efectos negativos en la morfología del embrión, sugiriendo la posibilidad de que se estén interfiriendo mecanismos normales del desarrollo embrionario", dice el estudio.

El trabajo de Carrasco fue realizado con experimentos en los que se utilizaron dosis hasta 1.500 veces inferiores a las usadas por productores de soja para fumigar sus plantaciones.

Sobre los resultados obtenidos por el investigador del Conicet, Barañao dijo que habría que "relativizarlos un poco".

Argumentó que "no son directamente extrapolables a lo que podría ocurrir en el campo, porque una sustancia puesta en contacto directo con un tejido puede tener efectos que no se verifican en condiciones ambientales normales".

Barañao aseguró que "Carrasco comunicó sus hallazgos preliminares a la prensa, esto no es parte de un estudio encargado por el CONICET, ni es parte de una comisión institucional".


En ese sentido, el ministro dijo que sus afirmaciones "no" implican aseverar sobre la veracidad o falsedad de las investigaciones de Carrasco.

Y explicó: "Es sabido que cualquier sustancia que se usa en cualquier circunstancia tiene potenciales efectos adversos. Todos los productos industriales tienen una potencial toxicidad".

Por su parte, luego de trascender la investigación, la Asociación de Abogados Ambientalistas (AAdeAA) presentó un recurso de amparo ante la Corte Suprema de Justicia para que prohíba el uso del glifosato.