Las empresas estadounidenses volvieron a hallar el camino hacia el mercado de obligaciones, del que habían quedado prácticamente excluidas desde la implosión del mercado financiero en otoño (boreal), lo que es un buen augurio para la reanudación de sus inversiones.
Desde principios de abril, "la demanda de títulos es fuerte y no disminuye", señala en su blog John Jansen, especialista del mercado de obligaciones.
Los índices de bonos están claramente orientados al alza y las empresas aprovecharon para realizar llamados al mercado, lo que no ocurría desde la quiebra del banco Lehman Brothers, en setiembre, incluso para las peor clasificadas.
“Los inversores que privilegian el riesgo parecen, con entusiasmo, haber elegido el optimismo (...). Y esta mejora de las condiciones financieras tiene el potencial de crear un círculo virtuoso.
Con mercados financieros menos tensos, aunque estén lejos de funcionar a la perfección, el freno crediticio hoy amenaza menos que hace un mes", según Morgan Stanley.
En el primer trimestre, la situación aún estaba congelada en el mercado de deudas empresariales.
La agencia de calificación Standard and Poors calculaba en efecto que, en esos tres meses, una cantidad récord de 30 emisores obligacionistas estadounidenses (que no fueran instituciones financieras) no había cumplido con sus deudas.
Pero en abril pareció que la refinanciación fuera de nuevo posible.
Según datos de la agencia Bloomberg, la emisión de obligaciones con alto rendimiento (las más riesgosas) de las empresas fue entonces cerca de cuatro veces superior (17.400 millones de dólares) a la de los tres meses anteriores (4.400 millones).
"Las diferencias en las tasas nunca fueron tan bajas desde mediados de noviembre" y numerosas empresas sólo piden lanzarse.
Si los indicadores económicos siguen dando a esperar una estabilización del inmobiliario y el cese de la liquidación de los stocks, las empresas riesgosas emitirán más deuda", según Nathan Topper, de Moodys Economy.com.
El grupo químico Dow Chemical anunció esta semana la emisión de un deuda de 6.000 millones de dólares para financiar la recompra de su competidor Rohm and Haas. Con peores anotaciones, Goodyear (neumáticos), Textron (constructor aeronáutico) y US Airways también se lanzaron.
Las instituciones financieras anunciaron que retomaban la emisión de obligaciones sin garantías públicas, que estimaban excesivamente caras unas semanas antes. Fue el caso, en la misma semana, de Bank of New York Mellon (1.500 millones de dólares), Morgan Stanley (4.000 millones) o aun de GE Capital (2.000 millones de dólares).
Todos los indicadores del mercado crediticio "mejoraron desde la reunión del 18 de marzo del comité de política monetaria de la Reserva Federal", destacó John Lonski, analista de los mercados crediticios en Moodys.
"Como raras veces ocurrió en el pasado, la Fed hizo lo máximo para revigorizar la economía estadounidense, lo que no puede reducir los riesgos sobre los rembolsos de riesgos.
La política monetaria contribuirá a reducir las diferencias de tasas siempre muy grandes en las obligaciones de empresas", explicó.
En esa reunión, la Fed había decidido comprar bonos del Tesoro para llevar a los operadores hacia los mercados más riesgosos, como el de la deuda empresarial, que ofrece mejores rendimientos.
Empresas de EE.UU. retoman viejas prácticas
Las empresas estadounidenses volvieron hacia el mercado de obligaciones, del que habían quedado casi excluidas desde la implosión del mercado financiero, esto es un buen augurio para la reanudación de inversiones. Desde abril, "la demanda de títulos es fuerte y no disminuye".