Peligra la siembra del trigo argentino

De acuerdo con sondeos privados que todavía se susurran por temor al peor escenario, si los rendimientos son de 2.500 kilogramos por cada hectárea de trigo no habría saldo exportable, y si la producción fuera menor, es decir 2.000 kilogramos, entonces estaría en peligro el abastecimiento del mercado interno, que oscila en las 6 millones de toneladas.

Foto: web
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Las estimaciones sobre la nueva campaña de trigo, cuya siembra iniciaría en mayo, son poco halagüeñas y permiten predecir, salvo un giro inesperado, que con una caída actual que llega hasta el 50 por ciento en la intención de siembra podrían estar en riesgo no sólo las exportaciones sino también el consumo interno.
  
De acuerdo con sondeos privados que todavía se susurran por temor al peor escenario, si los rendimientos son de 2.500 kilogramos por cada hectárea de trigo no habría saldo exportable, y si la producción fuera menor, es decir 2.000 kilogramos, entonces estaría en peligro el abastecimiento del mercado interno, que oscila en las 6 millones de toneladas.
  
Los cálculos más optimistas hablan de un costo de indiferencia (la rentabilidad deducidos todos los gastos) muy difícil de alcanzar en un contexto de sequía de tres y dos años, según la zona, que obligan a obtener rindes de 3.400 kilos si el precio del trigo a cosecha está en 120 dólares.
  
En el caso de que se lo pague a 140 dólares, el productor deberá obtener 2.800 kilos por cada hectárea triguera, en campo propio y sin descontar la comercialización y los gastos de la estructura.
  
Este año, la cosecha de la campaña 2008-2009 finalizó en enero con apenas 8.3 millones de toneladas de granos de trigo en una superficie de 4.2 millones de hectáreas.
  
En la actualidad, las desalentadoras perspectivas de los primeros tanteos a productores arrojan decisiones negativas que indican que van a recortar el área cultivable entre el 30 y el 50 por ciento o directamente no sembrarán.
  
El director ejecutivo de Argentrigo, Sergio Conterjnic, entidad que analiza la cadena de valor (relaciones económicas entre productores rurales, proveedores de insumos y de servicios, contratistas, transportistas, producción industrial y exportación, entre otros), aseguró a Noticias Argentinas que ve a "la gente muy desmoralizada".
  
"Los productores están a la expectativa e inclusive analizan la posibilidad de realizar otros cultivos alternativos como la cebada, que en 2008 tuvo un crecimiento", sostuvo. 
  
La falta de señales claras del mercado es determinante en la huida de los surcos.
  
No hay un precio estímulo, tampoco se sabe cuál tomar para proyectar el margen bruto y sigue sin haber constancia en la cotización plena del trigo, que si se paga con referencia al valor internacional, son unos 550 pesos por tonelada.
  
Como en todo campo, hay excepciones ya que los únicos que están decididos a arriesgar son aquellos grupos de siembra y productores que tuvieron buenos rindes con el combo trigo-soja.
  
De cualquier forma este año, los perfiles del suelo están más secos y se sabe que habrá sequía, similar al 2008 que se consideró el peor ciclo de trigo de la década.
  
El ingeniero agrónomo Eduardo Anchubidart, jefe de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales, puso el acento sobre la falta de reservas de humedad para iniciar la siembra en los polos trigueros de la provincia de Buenos Aires, el sudoeste y el sur además de La Pampa, donde es prácticamente monocultivo.
  
Bahía Blanca, Villarino, Azul y Patagones, cuya actividad agropecuaria fue siempre mixta de ganadería y trigo, necesitan que este mes caigan entre 100 y 150 milímetros de agua para que llenen el perfil del suelo. 
  
El ingeniero José Procopio, a cargo de una planta acopiadora en Pergamino, asegura que existen aproximaciones a precios de los insumos como los fertilizantes que, en el caso de la urea perlada (nitrógeno) podría costar 450 dólares por tonelada, el diamónico (fósforo) entre 720 a 750 dólares, pero sin seguridad de obtenerlos a esos valores.
  
La semilla cuesta alrededor de 12 dólares la bolsa de 40 kilos y se necesitan tres para sembrar una hectárea.
  
"No hay muchas consultas", aseguran gerentes de cooperativas: "parece que nadie va a hacer trigo", se escucha por lo bajo.