La profundización del proceso de liquidación de vientres pone en riesgo "la provisión necesaria de terneros y la oferta futura de carne", de acuerdo con un estudio difundido hoy.
La sumatoria de la producción de carne de novillos y novillitos permite observar que la actual política pecuaria trajo como consecuencia "una menor producción de carne final proveniente e las categorías machos".
Ese proceso produjo una "menor producción de carne final proveniente de las categorías "machos" y de una "mayor faena de hembras".
"La ganadería está atravesando momentos cada vez más críticos que se reflejan en diferentes indicadores, uno de los más importantes es el de la participación de las hembras, es decir vacas, vaquillonas y terneras en la faena total", sostuvo el estudio, dado a conocer por Néstor Roulet, vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).
Para Roulet, "desde el 2006 se identifica un claro proceso de aceleración en la faena de hembras, iniciándose un proceso de liquidación a partir de 2007".
Además, estimó que se alcanzará "un máximo histórico en el 2009, con el 55 por ciento de participación en la faena total", agregó.
A partir de 2006, la faena de novillos y novillitos se estabilizó en unos 4.1 millones de cabezas anuales, según el estudio de CRA.
"El proceso de liquidación se debe a la política instrumentada por el Gobierno Nacional que comenzó con la imposición del peso mínimo de faena en noviembre del 2005, el control de las exportaciones desde marzo del 2006 y en la constante intervención del mercado interno (Precios de referencias, intervención del Mercado de Liniers, compensaciones a feed lot, etc.)", explicó Roulet.
Estas acciones desalentaron la producción del novillo pesado e incentivaron la del novillo liviano. En 2008 se produjeron 1.690 de toneladas de novillos y novillitos.
En el 2008 se agudiza el flujo entre estas categorías con la implementación de los ROE Rojos (permisos de embarque) y el encaje productivo exportador (stock de intervención) acentuándose claramente en el 2009.
"Ante este escenario fue necesario, para mantener los actuales niveles de producción de carnes, aumentar la cantidad de animales faenados", analizó la entidad que preside Mario Llambías.
El fenómeno tuvo como base, necesariamente al estar en su máxima posibilidad la faena proveniente de machos, el incremento de la de hembras que trepó sin pausa desde 2005 al pasar del 41 por ciento al 55 por ciento actual.
"Podemos sostener que a partir del año 2006 la ganadería entró en una profunda crisis que se manifiesta a través de la agudización en la liquidación de hembras", añadió CRA.
Los datos analizados se tomaron de fuentes privadas y oficiales, SAGPYA, ONCCA y SENASA.
Advierten sobre una posible escasez de carne
La merma en la producción de carne proveniente de la categoría machos y la mayor faena de hembras pone en riesgo la provisión necesaria de terneros y la oferta futura de carne, según señala un estudio dado a conocer por Confederaciones Rurales Argentinas. Advierten que la situación se viene dando desde 2006.