Contradicciones del Mercosur

Mientras los presidentes Lula Da Silva y Cristina Fernández de Kirchner acentúan las coincidencias políticas y avanzan en 20 proyectos conjuntos, Uruguay señala que el bloque regional está pasando "por su peor momento".

Foto: Telam
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La declaración firmada por Cristina Kirchner y Lula Da Silva el  jueves en Buenos Aires consta de 33 puntos y repasa el avance de 20 proyectos conjuntos. Entre las coincidencias políticas y las áreas de trabajo hay 13 ambiciosas menciones al Mercosur.

Sin embargo, el mismo jueves, la Cancillería uruguaya reunió a la prensa internacional para señalar -una vez más- que el bloque regional "pasa por su peor momento".

Es una muestra del contraste entre el discurso integracionista y las dificultades concretas que atraviesa el bloque compuesto por esos tres países, Paraguay y, quizá Venezuela.

Como ocurre en los últimos años el Mercado Común del Sur muestra varias caras, pero con la crisis las caras negativas parecieron ganar protagonismo.

Los pronósticos apocalípticos se multiplicaron hace algunas semanas cuando arreciaron las diferencias por las barreras comerciales aplicadas por la Argentina a productos brasileños para proteger a la industria local. Esas decisiones también generaron ruidos con Uruguay, afectado en su industria textil.

Las restricciones contribuyeron a generar un importante descenso del comercio bilateral en lo que va del año, pero no opacaron la sintonía política entre Brasilia y Buenos Aires.

"Nopuedo imaginar a Brasil y la Argentina separados", definió el mandatario brasileño en una entrevista reciente.

Proyectos
La convivencia inédita entre las dos principales economías de
Sudamérica se refleja en la diplomacia presidencial.

Lula y  Cristina se vieron seis veces en pocas semanas y convinieron un mecanismo de visitas semestrales para supervisar el avance de los  proyectos de integración bilateral y regional.
Quizá la iniciativa de mayor trascendencia política del plan de 20 puntos sea el número 18, bajo el título "Acuerdo sobre Igualdad de Derechos Civiles y Políticos y Grupo de Alto Nivel para la Libre Circulación".

Allí se explicita la posibilidad de que argentinos y brasileños voten y sean votados como candidatos en el otro país, con la sola residencia, sin necesidad de naturalizarse.

Para ello Brasil debería encarar una reforma constitucional, que ya está contemplada, según la declaración del jueves, y que pasaría a incluir al resto de los países del Mercosur.

Puntualmente el apartado señala: "Tomar nota de que en Brasil se encuentra en marcha una propuesta de modificación a la Constitución Federal por la que se otorgaría igualdad de derechos civiles y políticos a los ciudadanos del Mercosur".

Dificultades
Por otro lado persisten los escollos en muchos aspectos de la integración física y comercial a nivel Mercosur, que se refleja en la disconformidad de sus socios minoritarios.

En la declaración del director de Asuntos Económicos, Integración y Mercosur de la cancillería uruguaya, Walter Cancela, se desprende la borrascosa relación con la Argentina.

Después de afirmar que el bloque atraviesa "uno de sus peores momentos", habló de limitaciones a la circulación de bienes y personas, de la imposibilidad de superar las asimetrías, citó el corte de ruta en la frontera y remarcó que hay insuficiencia de liderazgos, aunque rescató a Brasil.

Lo que advierte Montevideo es en parte cierto. Por ejemplo, pese a las veces que fueron anunciados, el bloque todavía no pudo poner en marcha un código aduanero y la eliminación del doble cobro del Arancel Externo Común sobre los productos.

Otra cuestión que sigue trabada es el ingreso de Venezuela.

Los presidentes del Mercosur aprobaron la membresía venezolana en julio de 2006, y la decisión quedó a estudios de los parlamentos de los miembros del grupo. Los de Argentina y Uruguay la aprobaron de inmediato, pero no los de Brasil y Paraguay.

Por otro lado, Caracas no completó la negociación para la incorporación a la unión aduanera por lo cual debe cumplir dos requisitos: la eliminación de aranceles y la adopción del arancel externo común para terceros países.

Félix Peña, especialista en Mercosur de la Universidad de Tres de Febrero, evaluó que el bloque está atravesando las consecuencias lógicas de la crisis internacional.

Recordó que situaciones similares se habían vivido con la devaluación del real en 1998 y con la crisis Argentina en 2001 y, además de los problemas comerciales, citó falencias de coordinación y diálogo político. Pero evitó el discurso trágico.

"No hay una parálisis porque la mayor parte de los productos no pagan aranceles por las aduanas y el relacioamiento político sigue siendo bueno. Esta lejos de ser lo que se soñó o de lo que podría ser, pero existe", analizó.

Mientras tanto, la situación política en algunos de los miembros también comienza a tallar en la suerte del Mercosur.

Uruguay elegirá presidente a fin de año y según quien gane, dispondrá su nuevo rumbo regional luego de haber hecho amenazas solapadas y públicas de que abandonará el bloque.

Por su parte, Lula concluirá su mandato cuando termine 2010 y su ausencia puede generar un vacío irreparable, sobre todo en la relación con la Argentina; y aún se desconoce si la paternidad múltiple adjudicada a Fernando Lugo -un presidente pro Mercosur- generará inestabilidad institucional o no en Paraguay.