El G-20 hizo anuncios políticos pero poco operativos

Los líderes de los países más desarrollados y de los principales emergentes emitieron un comunicado de alto contenido político manifestando su voluntad de cambiar ciertas cosas y haciendo anuncios que nadie sabe cuándo se concretarán ni como se harán efectivos.

Los anuncios formulados no serán de aplicación rápida.
Los anuncios formulados no serán de aplicación rápida.

Las conclusiones principales de la reunión del G-20 sólo dejan margen para decir que se trató de un documento de fuerte contenido político con un mensaje cifrado al mundo diciéndole “haremos cosas para mejorar la situación mundial”.

Es que los anuncios formulados no serán de aplicación rápida y los mecanismos operativos deberán definirse. Lo que se ha intentado es dar una señal de unidad de criterios y de coordinación para aplicar planes.

Uno de los puntos zanjados entre Estados Unidos y el eje Francia -Alemania es que el primero quería poner acento en nuevos estímulos a la economía, mientras los europeos exigían mayor regulación del sistema financiero global.

Finalmente, ambos temas fueron incluidos como conclusiones. Es decir, habrá una inyección de fondos por 1,1 billón de dólares, de los cuales 750.000 irán directos al FMI, 100.000 serán destinados al Banco Mundial y al BID y otros 250.000 millones estarán destinados a estimular el comercio mundial. En este caso, todos se han comprometido a no aplicar medidas proteccionistas y defender el comercio mundial.

Este sería el aporte inicial, pero el acuerdo compromete a los participantes a terminar aportando (entre lo que ya han puesto y lo que podrán) un total de 5 billones de dólares para reactivar la economía mundial.

Por otra parte, se decidió crear una agencia de supervisión del sistema financiero, que se denominará Consejo de Estabilidad Financiera (FSB, según las siglas en inglés) que contará con poderes ampliados para alertar sobre riesgos macroeconómicos y financieros. Esta agencia servirá para extender los mecanismos de regulación financiera que todos los países se comprometen a aplicar.

Respecto de los paraísos fiscales, finalmente no se dio a conocer la lista que todos esperaban, pero se conoció una lista de países que “colaboran poco” con la información necesaria para transparentar el mercado financiero.

Costa Rica, Malasia, Filipinas y Uruguay figuran en esa lista, mientras se reconoció los niveles de apertura que han hecho Suecia, Bélgica, Austria y Luxemburgo. Pero nada se ha dicho de Andorra, Gibraltar, Caimán, Bahamas, y algunos otros territorios como el estado norteamericano de Delaware.

Contabilidad creativa

En paralelo, un organismo que regula los sistemas contables en Estados Unidos flexibilizó desde hoy las formas en que se deben contabilizar las carteras tóxicas de los bancos y las acciones de empresas con problemas.

Esta decisión, al mejor modo del Indec de Guillermo Moreno, permitirá que muchos bancos con problemas empiecen a dar ganancias y muchas empresas puedan comenzar a presentar balances positivos en las bolsas.

Desde el punto de vista del maquillaje puede ser que le cambie la cara a las presentaciones, pero ¿les devolverá la confianza a los inversores?. Por lo menos desde hace dos días, los inversores que primero se mueven ya están comprando papeles, aunque –con seguridad- los venderán cuando entren en masa todos los demás, para hacer diferencia sin quedarse a ver los resultados.

No hay que olvidar que este método de sobrevaluación de activos llevó a las escandalosas quiebras de Enron, World Com y otras compañías. Lo grave es que ahora está auspiciado por el mismo gobierno para inflar valores que significarán mayores desembolsos estatales para adquirir activos tóxicos. En buen romance, los contribuyentes norteamericanos pagarán más subsidios para favorecer a los empresarios. Menos mal que Obama es progresista.

Qué puede esperar Argentina

Frente a tantos discursos políticos y anuncios poco operativos, la Argentina no puede esperar ningún beneficio directo, al menos en el transcurso de este año. Sólo podría aspirar a recibir un préstamo del FMI, aunque es difícil que pueda ser “sin condiciones”. El FMI dará préstamos y no subsidios y a un país con prontuario, que no ha solucionado su deuda con el Club de París y aún no arregla con tenedores de bonos de deuda por 30.000 millones de dólares, no le prestarán “así como así”.

Argentina podría esperar alguna mejora de la reactivación del comercio mundial. Los fondos comprometidos están destinados, básicamente, a aportar el financiamiento que hoy los bancos no dan a pesar de estar muy líquidos. Pero dicha reactivación no será inmediata.

Aún se siguen sumando nuevos desocupados en todo el mundo y el plan aprobado pretendería, al menos, salvar empleos y, en una hipótesis voluntarista de máxima, crear nuevos empleos.

La única esperanza que podría esperar el gobierno argentino es que, ante la espectacular inyección de fondos líquidos, el dólar pierda valor en el mercado mundial y esto impulse el precio de las materias primas, Así, al menos, tendría mayores divisas genuinas, pero esa posibilidad –cierta y esperable- aún no se muestra de manera palpable.

Lo que los líderes políticos han buscado es dar señales, han intentado prender una luz al final del túnel, pero no han cambiado aspectos estructurales y solo creen que inyectando dinero se recuperará la confianza.

Por las dudas, habría que estar preparados para un periodo mayor al que los líderes pronostican. La crisis es profunda, estructural y es muy poco lo que se avanzó en ese sentido.