Si la confianza no repunta, se resentirá la economía

Si la confianza de los consumidores y las expectativas de los empresarios no repuntan y la incertidumbre continúa afectando al sistema financiero, se profundizará el deterioro de la economía real, la dolarización y la fuga de capitales, dice una consultora privada.

Foto: Archivo / MDZ
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La actividad y el sistema financiero están condicionados debido a que la confianza y las expectativas de los consumidores e inversores no repuntan. 

En el primer trimestre de 2009, la confianza de los consumidores y las expectativas de los inversores continuaron en caída.

En muchos casos, los indicadores se acercaron a los mínimos históricos, según un informe de la consultora económica privada Ecolatina. 

En el país la confianza no cae tan fuertemente como en los países desarrollados, pero los números actuales indican preocupación a los diversos agentes.

La confianza en la zona del euro se derrumbó 35,2 por ciento y en los Estados Unidos 61,2 por ciento en el primer trimestre de este años.

Si bien en Argentina la falta de confianza no se acerca a la de los países desarrollados, es más brusca que la registrada en los países vecinos.

La mayoría de los indicadores de confianza ya mostraban signos de deterioro previos a marzo de 2008, actualmente la caída de los índices son generalizadas y más pronunciadas.

El índice de confianza que elabora la Fundación Mercado no sólo mostró en el primer trimestre de este año una caída de 31 por ciento, sino que alcanzó el mínimo nivel desde el primer trimestre de 2003.

Según la Universidad Di Tella la confianza, en el mismo lapso, mostró una caída interanual del 22,6 por ciento, menor al promedio del año pasado. 

Esto se debe a que este índice se deterioró más fuertemente durante el conflicto agropecuario, en su época de auge entre marzo y julio de 2008.  

La confianza en el gobierno es también un indicador con una fuerte erosión, asegura el informe de Ecolatina. 

En el primer trimestre cayó 31,7 por ciento y se ubica 22 por ciento por debajo del promedio de los últimos 24 meses.

En el mismo sentido, el Índice General de Expectativas Económicas de la Universidad Católica Argentina (UCA) cayó 23,5 por ciento en marzo, registrando así el mínimo valor de la serie que comenzó en 2004.

Dentro de este indicador, el subíndice de compras de bienes durables cayó un 20 por ciento en el tercer mes del año, aunque es el único componente que se ubica apenas por encima del mínimo histórico.

El gobierno intentó revertir las expectativas mediante anuncios de obras y créditos, "pero no tuvo éxito", asegura la consultora.

Actualmente, y en este contexto preelectoral, la reversión en la caída de las expectativas y la confianza es cada vez más improbable, dice. 

En ese sentido agrega que en el escenario actual los agentes revisan sus decisiones económicas y adoptan comportamientos precautorios.

Por ello, los inversionistas postergan gastos, planes de expansión y, en muchos casos, se refugian en activos seguros y tratan de evitar riesgos.

En el caso de las familias, por la incertidumbre sobre los ingresos futuros, se observa un fuerte freno en el consumo.

Al respecto, según la última encuesta de Ibarómetro el mayor temor de los argentinos es perder el empleo o su principal fuente de ingresos.

Por su parte, los empresarios resuelven mantener o ajustar la producción, la inversión y la dotación de personal según las perspectivas de deterioro de la actividad en la que se desempeñan.

Si bien el freno de la economía reduce la demanda de pesos, son la desconfianza y la incertidumbre las que potencian la contracción monetaria, sostiene Ecolatina.

La contrapartida es la creciente dolarización de activos dentro o fuera del sistema financiero local.

Por ello, en marzo los depósitos privados en dólares crecieron 27 por ciento, mientras que los depósitos en moneda local cayeron 0,7 por ciento en términos nominales.

Los bancos no escapan a este contexto ya que ante el temor de que se "espiralice" la fuga de depósitos, aumentan su posición de liquidez disminuyendo la oferta de nuevos préstamos.

Además, los bancos mantienen contenidas las tasas de interés pasivas, reduciendo el costo de oportunidad de dolarizar las carteras.   

Por ello, si la confianza de consumidores y empresarios no repunta, se resentirá la economía real y recrudecerá la fuga de capitales.