Una mezcla explosiva

Los malos resultados bancarios en EE.UU. y Europa, sumados a la baja del petróleo y a los anuncios de la posible estatización de negocio de granos, volcaron a los inversores hacia el dólar. No fue corrida, pero la presión compradora fue muy fuerte y el BCRA no la pudo contener.

Pareciera que todos los astros se pusieron en línea para este lunes fuera bien negro, no solo en el presente, sino en las perspectivas de futuro.

Desde el plano internacional, el anuncio de las pérdidas de más de 68.000 millones de dólares de ING, la mayor aseguradora del mundo, más el anuncio de una nueva ayuda financiera por parte del Gobierno de Estados Unidos por 30.000 millones de dólares adicionales, pusieron una nota de dramatismo.

Este panorama se transformó en pánico con el anuncio de pérdidas por parte del banco inglés HSBC, quien esta mañana reportaba quebrantos que redujeron un 62% sus utilidades y que necesitaba 17.000 millones de de dólares de dinero fresco. Con estas noticias se derrumbaron los mercados europeos y también le pegó  muy fuerte a la bolsa de Nueva York.

A las 14, hora argentina, el Dow Jones acusaba pérdidas de 3,2%, cotizando por debajo de los 7000 puntos por primera vez desde 1997, mientras la bolsa Argentina redondeaba pérdidas alrededor del 7%.

El el caso argentino se suman dos elementos. Por una parte, la fuerte ponderación que tienen las empresas vinculadas al negocio petrolero, como Tenaris y Petrobras, acosadas por la caída del precio del crudo.

Pero además, la amenaza oficial de crear un ente para estatizar el comercio de granos, puso un elemento adicional para sumar a la desconfianza de los inversores.

Esta es la razón de la subida violenta del dólar, que avanzó 4 centavos en esta jornada. Los inversores decidieron deshacer posiciones en títulos privados y refugiarse en el dólar. No llegó a ser corrida, pero hubo una fuerte presión compradora (que había comenzado el viernes) que el banco Central no puso contener.

Por ahora el panorama se mantiene incierto y la posibilidad de que sigan apareciendo malas noticias predispone el ánimo de los inversores.