En una entrevista realizada por el diario Ámbito Financiero, el historiador especializado en economía hizo una comparación de la actual crisis con la que sucedió en 1930 y habló sobre las medidas que se están tomando en la Argentina.
Para Cortés Conde, las medidas proteccionistas que varios países ya han optado implementar, es una decisión muy mala porque en 1930 fue lo que se hizo que se pasara de la recesión a la depresión.
En ese entonces, el Congreso norteamericano votó una ley proteccionista que subió las tarifas de importación en Estados Unidos. Esa norma desató una reacción en cadena en los países europeos, que empezaron a hacer lo mismo. Entonces se comenzó a hacer una bola de nieve. Es así que durante los 30 hubo devaluaciones competitivas: todo el mundo devaluaba para intentar exportar más e importar menos.
”Lo que acentuó la depresión e hizo que fuera tan larga en los años 30 fue el proteccionismo. La situación fue tan seria que los países en Bretton Woods, con John Maynard Keynes, que representaba a Inglaterra, llegaron a la conclusión de que había que evitar las devaluaciones competitivas. El origen del FMI, que no es tan conspirativo, era ése, el de evitar las devaluaciones, para impedir que se hicieran en cadena”, dijo el historiador.
Ante la pregunta sobre en qué se diferencia la crisis actual de la de la década del 30, Cortés Conde señaló que “en aquel momento, recién en 1933 inyectan fondos al mercado. Pero ahora ya se inyectó dinero, desde el principio. Los activos de la Reserva Federal se duplicaron. La deuda norteamericana aumentó muchísimo aunque todavía no provoca una reacción. Lo que ocurre es que la gente es prudente: como no sabe qué va a pasar, ahorra. En cambio, en 1933 se les cambian las expectativas a las empresas acerca de las ganancias y a los particulares sobre el empleo”.
Para el especialista, las medidas actuales están bien orientadas. “Tanto Bernanke como Christina Romer, que es hoy la principal asesora económica de Barack Obama, estudiaron sobre la crisis del 30. Pero ésta en algún modo es distinta. Es muy parecida, pero hay interrogantes que todavía no están resueltos”.
El no saber cuánto valen los activos de los bancos, es uno de los interrogantes.
En el 30, el cambio esperado se logró cuando salieron “del patrón oro e inyectaron fondos. Ahora, como pensaron que no se podía caer en esos errores, metieron cualquier cantidad de dinero, pero se encontraron que la demanda de éste, por precaución y para afrontar pérdidas, crecía más que la oferta. Entonces el problema es hasta qué punto inyectar liquidez. En ningún libro de texto se puede cuantificar el monto”.
Vaticinar sobre el final de esta crisis es difícil. “En la década del 30, Estados Unidos empezó a recuperarse en el 33, Francia después del 36, Inglaterra en el 31. Lo que es demasiado optimista en esta oportunidad por parte de todos los actores es pensar que como en los 30 se habían equivocado porque habían sido muy rígidos con el patrón oro, y que como ahora hacen todo lo contrario, la salida será más rápida. Pero se trata de mucho más que cambiar ese punto”
“En 1933 ya habían quebrado más de una cuarta parte de los bancos. Entonces la gente estaba más convencida de que los que quedaban eran buenos. Y hoy, quién sabe cuáles son los bancos buenos. Esta crisis va a durar mientras no se sane bien la información sobre la situación de los activos, es decir, qué valen realmente los bancos. Y mientras eso dure, se contagia la incertidumbre a otras áreas. Hay contracción monetaria por la necesidad de guardar para ahorrar”, sostuvo Cortés Conde.
Con respecto a las medidas anti-crisis adoptada por la Argentina, el historiador fue determinante.
“Son irrelevantes. Hay una gran confusión: si se dice que se va a poner en práctica una política keynesiana, hay que gastar más, no con más impuestos, sino emitiendo dinero con deuda de manera de aumentar el ingreso disponible. Pero acá gastan sobre la base de impuestos, de retenciones sobre el sector agropecuario, que están parando todo. Eso es anti-Keynes”.
Continuó. “Además, respecto de los programas que hacen con el dinero de la ANSES, en verdad esos fondos ya estaban en el sistema. Era otro el administrador, pero no se agrega más ingreso disponible, ya estaba. Es un keynesianismo al revés. El Gobierno, con las propias políticas como la intervención en el INDEC y con la estatización de los fondos de las AFJP provocó una sensibilidad local que si se devalúa como lo hicieron Chile o Brasil o si emite mucho, se provoca una corrida hacia el dólar”.
”En situaciones de crisis no hay que vacilar en endeudarse y emitir; en los otros momentos, de expansión, hay que hacer lo contrario, ahorrar para pagar la deuda. Pero acá se hizo exactamente al revés: gastamos como locos cuando tendríamos que haber guardado para el invierno y ahora no tenemos nada”, concluyó.
Medidas anticrisis en la Argentina son anti-Keynes"
Así lo indicó el historiador especializado en economía Roberto Cortés Conde. "Hay mucha confusión: si se dice que se van a poner en práctica políticas keynesianas, hay que gastar más. Pero acá lo hacen en base a impuestos ó retenciones agropecuarias. Eso es anti-Keynes".