El Gobierno debe conformar a todos con el dólar

Así lo señala un informe del Banco Ciudad, que explica las causas políticas y económicas por las cuales el Gobierno devalúa el peso de forma gradual. El debate sobre el valor que debería tener el la divisa estadounidense el país crece ante los reclamos del campo y la industria.

El Banco Central sufre mayor presión con el adelanto de las elecciones.
El Banco Central sufre mayor presión con el adelanto de las elecciones.

El Gobierno tendrá la difícil tarea este año de ubicar el dólar en un nivel que conforme al campo y a los industriales, pero sin calentar la inflación en medio de la crisis mundial porque la respuesta de los consumidores estará en las urnas. 

Así lo señala un informe del Banco Ciudad, que explica las causas políticas y económicas por las cuales el Gobierno devalúa el peso de forma gradual.   

El debate sobre el valor que debería tener el dólar en Argentina crece día a día entre los reclamos del campo y la industria mientras el Gobierno insiste con su estrategia de la devaluación administrada. 

Basado en visiones económicas y políticas concretas, el gobierno prefiere una estrategia gradual de ajuste del tipo de cambio.

Pero las restricciones externas y la necesidad de preservar las reservas internacionales de cara a un año que luce incierto, comienzan a inclinar la cancha en dirección a un ritmo devaluatorio más acelerado.

Desde el punto de vista económico, la visión oficial es que una suba agresiva del dólar ayudaría a reducir las presiones del campo y la industria pero agudizaría la inflación.

Además, el Gobierno especula con que dejando escapar la moneda estadounidense pondría en peligro la estabilidad financiera en el actual contexto de incertidumbre y desconfianza.

Desde el punto de vista político, la devaluación podría oxigenar políticamente la situación del Gobierno en algunas provincias.

Pero, según el informe del Banco Ciudad, un mayor valor del dólar podría ser letal para la "emblemática elección" en el conurbano bonaerense.

Bajo estas premisas, el Banco Central (BCRA) administra la política cambiaria con un ojo puesto en las reservas internacionales y otro en los depósitos, según se indicó.

La combinación de menor liquidación de exportaciones y una suba de la salida de capitales empujó la tendencia alcista del dólar a partir de la segunda quincena de febrero.

La fuga de capitales se aceleró en febrero y habría alcanzado los 1.200 millones de dólares. 

El dato es superior a la salida de enero, que alcanzó los 1.000 millones de dólares, pero está lejos de los picos de octubre 2008, cuando alcanzaba los 4.700 millones de la moneda estadounidense.

En las últimas semanas, la aceleración del deslizamiento cambiario fue posible básicamente porque no generó tensiones en los depósitos y las tasas de interés.

Mientras, la liquidez sistémica sigue siendo elevada y no se observan señales de salida de depósitos.

La elevada liquidez y las bajas tasas de interés son un reflejo de la paralización del crecimiento del crédito al sector privado. 

Los préstamos al sector privado presentan una variación negativa de -0,2 por ciento en los dos primeros meses de 2009.

"Respecto a un año atrás -y por varias razones- la política monetaria-cambiaria tiene un sesgo más contractivo", asegura el informe citado.

En un escenario de recesión global los tres canales de transmisión de la política monetaria (agregados monetarios, tasas reales de interés y crédito) muestran un sesgo más contractivo respecto a lo visto un año atrás, cuando el principal problema era el recalentamiento y la inflación.