El peso argentino se devaluó respecto del dólar desde julio pasado, pero se apreció frente a las monedas de sus principales socios comerciales lo cual contrarrestó su competitividad comercial por lo que sería importante una devaluación, según un informe privado.
Brasil depreció su moneda casi tres veces más que la Argentina durante la crisis y con una inflación interna más baja, lo cual complicó a los sectores productivos locales.
En ese contexto, diversos sectores de la economía -como la industria y el agro- reclaman al Gobierno de Cristina Kirchner un dólar más alto que compense la apreciación relativa que se registró y los incrementos de los costos laborales.
La consultora privada Ecolatina publicó un análisis donde remarca esos factores y detalla el escenario económico actual del país.
El estallido de la crisis mundial en octubre de 2008 trajo aparejada una fuerte devaluación de las monedas del mundo frente al dólar estadounidense.
El peso argentino acompañó este proceso -según señala Ecolatina-, pero su dinámica fue mucho más moderada debido a las fuertes intervenciones del Estado a través del Banco Central.
Desde fines de julio del año pasado el euro se devaluó 22,8%, la libra esterlina un 38,4% y el dólar canadiense un 23,9%.
En el caso de las monedas de la región, la depreciación fue en algunos casos aún más brusca: el real brasileño se devaluó 51,5%, el peso mexicano un 50,3% y el peso colombiano un 42,6%.
Distinta fue la evolución de las monedas asiáticas: el yuan, con leves altibajos, se mantuvo estable mientras que el yen japonés se apreció 9,8% en plena crisis.
La moneda japonesa se vio favorecida porque el mayor impacto de la crisis se produjo más fuertemente en Estados Unidos y Europa, aunque el empeoramiento de la economía mundial finalmente a Japón y en lo que va de 2009 el yen se depreció un 7,3%.
El caso de China es distinto porque el yuan se mantuvo estable de acuerdo a su política de tipo de cambio administrada que viene implementando desde el 2005 vía el control de la cuenta capital.
En ese contexto, el peso argentino se devaluó 17,2% desde fines de julio, aunque cabe recordar que partió desde niveles muy bajos: después del inicio del conflicto con el campo el tipo de cambio local había caído de 3,17 pesos por dólar a 3,02 pesos por dólar.
El deteriorado contexto local forzó la administración de una devaluación que de otra forma habría sido más intensa.
La fuga de capitales récord – que se ubicó en el orden de los 23.000 millones de dólares en 2008- producto de los shocks de expectativas de los agentes, hubiesen hecho que una devaluación de la magnitud de las restantes monedas retroalimentase la salida de capitales.
En conjunción con la apreciación nominal relativa del peso, la inflación argentina se mantuvo por encima de la de las restantes economías.
Esto provocó un fuerte deterioro de la competitividad cambiaria, reflejada en la caída del tipo de cambio real multilateral (ITCRM).
En noviembre pasado, el ITCRM alcanzó el mínimo nivel desde 2002 ya que los tipos de cambio real bilaterales con los principales socios comerciales de Argentina, especialmente Brasil y Chile, se erosionaron fuertemente.
En lo que va del año el peso acumula una depreciación de 3,3%, por debajo de monedas como el euro -10,5%- o el yen -7,3%-, pero recuperando terreno frente a las principales monedas de la región, a excepción de algunas monedas como Colombia -13,9%- o México -10%-.
Sin embargo la depreciación del peso es en la actualidad fuertemente administrada por el Banco Central, cuyo principal objetivo en materia cambiaria es depreciarlo levemente manteniendo estable las expectativas devaluatorias de los operadores.
Para ello, la entidad monetaria continúa con su activa intervención en el mercado cambiario, tanto spot como futuro.
La devaluación estimada para este año es entonces de 15,8% -la mayor desde 2002-, pero la mayor parte de esta "ganancia" será absorbida por la inflación, que según estimaciones de Ecolatina alcanzará el 13,5%.
Por el momento, el BCRA mantiene fuerte intervención y el valor del dólar, que a diciembre de 2009 en el Mercado Abierto Electrónico (MAE) se ubica en 3,915 pesos, no registró variaciones significativas en lo que va del año.
Diversos sectores de la economía local reclaman un incremento del tipo de cambio nominal que compense la apreciación relativa que se registró desde julio y los incrementos de los costos laborales.
Además, según la consultora, una suba en la cotización del peso favorecería al fisco en materia tributaria vía un mayor ingreso en pesos por retenciones y derechos de importación.
Uno de los riesgos que corre el Estado al mantener el tipo de cambio "artificialmente bajo" es incentivar la fuga de depósitos porque los agentes aprovechan a comprar dólares por las expectativas de que éste subirá.
Aunque perdió contra el dólar, el peso de fortaleció ante otras monedas
La devaluación de la moneda nacional ante la divisa norteamericana le quitó competitividad al país. Pero también logró apreciarse ante las monedas de sus socios comerciales. Un informe privado señala la necesidad de una nueva devaluación.