Diversos bancos europeos anunciaron a lo largo de esta mañana pérdidas "terribles" durante el año pasado por un total anual que supera los 36.000 millones de euros (46.000 millones de dólares) entre el británico RBS, el franco-belga Dexia y el alemán Dresdner Bank.
Esta nueva jornada negra para la banca europea estuvo encabezada por el Royal Bank of Scotland (RBS), que cerró el año pasado con pérdidas por valor de 24.100 millones de libras esterlinas (unos 34.100 millones de dólares). Se trata de una cifra negativa récord en la historia empresarial británica.
El banco, que recibió ayuda por parte del gobierno británico el año pasado, anotó una deuda incobrable que asciende a 7.000 millones de libras (casi 10.000 millones de dólares) y amortizó 16.200 millones de libras (unos 23.000 millones de euros) por su desastrosa adquisición del banco holandés ABN Amro en 2007.
"Son pérdidas terribles", subrayó el nuevo presidente de RBS, Stephen Hester. Anunció la puesta en marcha de un "programa radical de reestructuración", que incluirá la separación de los activos tóxicos de la "actividad principal" de la entidad y un "extenso" recorte de puestos de trabajo.
Algunas informaciones apuntan a un posible recorte de más de 20.000 empleos en 36 de 54 países, lo que equivale a algo menos del diez por ciento del total global de trabajadores, que asciende a 220.000. Los despidos formarían parte de los objetivos anuales del banco de reducir costes por un importe de unos 2.500 millones de libras (unos 3.500 millones de dólares).
Hester aseguró que le corresponde a él "trazar las líneas de recuperación del banco", para lo que tendrá que desmantelar los excesos y retornar a la actividad principal de la entidad.
El gobierno posee más de un 70 por ciento del RBS, que ha sufrido un duro revés debido a la concesión de préstamos excesivos y a la compra de ABN Amro, arrastrada por la crisis crediticia.
El banco alemán Dresdner Bank, por su parte, sufrió el año pasado pérdidas netas de 6.300 millones de euros (8.000 millones de dólares) como consecuencia de la crisis y las amortizaciones derivadas de su compra por parte del Commerzbank, según informó hoy en Fráncfort.
Las cifras contrastan con los 410 millones de euros (520 millones de dólares) que el Dresdner Bank ganó en 2007, cuando aún pertenecía a la aseguradora Allianz.
El presidente del Commerzbank, Martin Blessing, quien dirige desde enero también el Dresdner Bank, defendió la transacción a pesar de las ingentes pérdidas y afirmó las actividades de banca privada y empresarial y algunos sectores de la banca de inversión del banco gozan de buena salud.
Así, en el sector de banca privada, el Dresdner obtuvo beneficios operativos de 537 millones de euros (683 millones de dólares), cerca de 37 menos que el año anterior. Los depósitos, con un flujo neto de más de 8.000 millones de euros (10.200 millones de dólares), evolucionaron de manera positiva en el segundo semestre del año.
Blessing tiene previsto reducir drásticamente "y tan pronto como sea posible" las actividades de parte de la subsidiaria de inversión Dresdner Kleinwort, a la que atribuye la mayoría de los problemas. "Ya hicimos algo similar y con éxito en el Commerzbank".
También el grupo financiero franco-belga Dexia cerró 2008 con pérdidas por 3.300 millones de euros (4.200 millones de dólares), de los que 2.600 millones de euros correspondieron tan sólo al último trimestre, según informó hoy la entidad crediticia en París y Bruselas.
Dexia ya había anunciado a principios de año la supresión de 900 puestos de trabajo y su retirada de varios países. Para inicios del segundo trimestre está previsto que Dexia finiquite la venta de la empresa aseguradora estadounidense FSA.
El año pasado, los gobiernos de Francia, Bélgica y Luxemburgo habían salvado de la bancarrota a Dexia otorgando ayudas y garantías por varios miles de millones de euros.
Bancos europeos anuncian pérdidas masivas en 2008
Diversos bancos europeos anunciaron a lo largo de esta mañana pérdidas "terribles" durante el año pasado por un total anual que supera los 36.000 millones de euros (46.000 millones de dólares) entre el británico RBS, el franco-belga Dexia y el alemán Dresdner Bank.