Schwarzenegger rompe su promesa de no subir impuestos

El presupuesto de emergencia del estado de California, aprobado el jueves después de una sesión maratoniana, prevé un aumento de impuestos y un recorte masivo de gastos para capear un agujero financiero que asciende a casi 42.000 millones de dólares.

Foto: EFE
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Después de 106 días de pugna a causa del mayor déficit de la historia del estado norteamericano de California, el gobernador Arnold Schwarzenegger firmó hoy el presupuesto de emergencia para su "estado dorado".

Esto podría traer al republicano más de un dolor de cabeza, puesto que la medida implica romper la promesa con la que en 2003 tomó posesión del cargo como "gouvernator" salvador: La ex estrella de Hollywood garantizó entonces a los votantes californianos que nunca subiría los impuestos.

El presupuesto de emergencia, aprobado el jueves después de una sesión maratoniana, prevé un aumento de impuestos y un recorte masivo de gastos para capear un agujero financiero que asciende a casi 42.000 millones de dólares.

Durante meses el Senado y la Cámara de Representantes de California debatieron sobre una solución. Los demócratas se oponían principalmente a recortes de prestaciones sociales, en tanto que los republicanos protestaban contra cualquier posible subida de impuestos.

Ya en noviembre el ex físicoculturista tuvo que resignarse a dar un giro a su política fiscal. "Tenemos problemas drásticos que requieren medidas drásticas e inmediatas", advirtió entonces para justificar su cambio de postura con respecto a los impuestos. Poco después denunció un "Armageddón financiero": California se encontraba al borde de la ruina.

Schwarzenegger culpó del creciente agujero en las arcas públicas a la crisis inmobiliaria, el creciente desempleo y las caídas de los mercados de valores. "California se cae por el precipicio", ilustró Schwarzenegger la depresión financiera del estado más poblado de Estados Unidos, con 36 millones de habitantes, y de la octava potencia económica mundial.

La situación fue más allá de los malos agüeros acerca de arcas vacías y la amenaza de una posible insolvencia: la escasez hizo que ya en diciembre se suspendieron 2.000 proyectos de obras públicas en carreteras, colegios y otras instalaciones públicas. Los funcionarios públicos fueron obligados a libranza obligatoria sin paga durante dos viernes por mes. Peligraba el empleo de 20.000 personas.

Esto es el fin de la "montaña rusa presupuestaria", afirmó el jueves un Schwarzenegger exultante, después del éxito de las negociaciones. El gobernador confió en que California podrá volver a ponerse ahora en pie. Pero será un proceso doloroso. El polémico paquete de medidas de ahorro prevé recortes drásticos en colegios, en el ámbito social y sanitario por valor de 15.000 millones de dólares.

Ancianos y discapacitados deberán arreglárselas sin subvenciones. Los californianos tendrán que aportar además impuestos adicionales por más de 12.000 millones de dólares. Schwarzenegger encuentra un vago consuelo en su predecesor Ronald Reagan, que también en su momento endosó a los habitantes de la costa oeste importantes subidas impositivas.

Mientras Schwarzenegger saca músculo en el escenario mundial erigiéndose como defensor del medio ambiente y las tecnologías ecológicas, en su país de adopción los bíceps de Arnie flaquean, incapaces de sostener el peso de la crisis.

Su grado de popularidad se desplomó de un 60 por ciento en noviembre de 2006 al actual 42 por ciento. El fin de su carrera como gobernador ya tiene fecha: Después de dos mandatos, Schwarzenegger deberá abandonar su puesto en 2010.

Los posibles candidatos a sucederle ya se encuentran en la línea de largada. Recientemente, la antigua jefa de eBay, Meg Whitman, daba a conocer su intención de suceder a su colega de partido. California necesita una experimentada mujer de negocios, capaz de crear puestos de trabajo, sostuvo la multimillonaria empresaria.

"Yo no dejaré al estado en la estacada", prometió la candidata sustituta de Schwarzenegger entre los republicanos, a la que se sitúa más a la derecha que al actual jefe de gobierno californiano. Con una indirecta dirigida al gobernador en funciones, Whitman, de 52 años, anunció que bajará de nuevo los impuestos.