El secreto bancario suizo está herido de muerte. Por primera vez, un banco local, el UBS, debe entregar datos de clientes a un gobierno extranjero, Estados Unidos, sin que los afectados puedan resistirse.
Estados Unidos consiguió someter no sólo al mayor banco del país, sino a las autoridades de control de finanzas y al gobierno de Berna. Las autoridades intentan hacer parecer como que sólo se hizo lo mismo que se habría hecho en Suiza, donde también está penada la defraudación de impuestos. Pero a partir de ahora crecerá la presión internacional sobre la Confederación Helvética para que coopere más, coinciden los comentaristas.
El UBS, uno de los más afectados por la crisis en Europa, llevó a Suiza al borde del abismo. Así deben haberlo considerado gobierno y autoridades de control financiero cuando aceptaron dar el paso.
Además, en caso de que el UBS no se hubiese declarado dispuesto a pagar una elevada multa y dar el nombre de sus clientes, se habría enfrentado a un proceso que habría dañado mucho su imagen. Eso hubiera arrastrado a la entidad quizás a la quiebra, y al Estado con ella, ya que se comprometió a salvarla. Este es el escenario con el que se encontraron los responsables en los últimos días.
Suiza distingue desde los años 30 entre fraude fiscal y evasión tributaria. Quien presenta datos falseados, defrauda. Quien "olvida" pagar sus impuestos, evade. Cuando hay fraude las instituciones colaboran con las autoridades de los otros países, pero cuando hay evasión, normalmente no.
Tanto en la Unión Europea como en Estados Unidos esta posición genera rechazo desde hace años. Suiza basa su diferenciación en la libertad de los ciudadanos, pese a que cada vez hay más que reconocen hacer un mal uso de esa libertad. Y los historiadores consideran hoy un mito que el secreto bancario se haya introducido por motivos humanitarios para proteger de los nazis a las fortunas de los judíos.
Washington extorsionó a Berna, se comentaba hoy en Suiza. El presidente de la Asociación Bancaria Suiza, Pierre Mirabaud, opinó resignado: "Estados Unidos no siguió el procedimiento". Porque Washington no esperó a que se resolviera un proceso de colaboración introducido en junio, sino que obligó a que se llegara a un acuerdo con el UBS. El banco deberá pagar por tanto 780 millones de dólares (622 millones de euros) como multa y compensación y dar a conocer los nombres de clientes. Se habla de revelar 300 del total de 20.000.
El UBS reconoce además las acusaciones estadounidenses. "Hemos cometido graves errores. Nuestros controles fracasaron en algunas áreas. Algunos de nuestros colaboradores ayudaron a ciudadanos estadounidenses a engañar a su Estado", dijo hoy el presidente del consejo de administración del banco, Peter Kurer.
El secreto bancario es muy criticado desde los años 60, entre otros por el surgimiento de cuentas de dictadores, en relación con fortunas incalculables de víctimas del Holocausto o la financiación del terrorismo.
Los esfuerzos por limitarlo habían fracasado sin embargo hasta ahora, en que se exige que se acabe con la diferenciación entre fraude y evasión. Pero en eso se basa precisamente la riqueza suiza.
Si hubiese en Suiza sólo secreto bancario, pero no la otra distinción, nada sería tan terrible, porque el secreto bancario equivale a un secreto de profesión que en caso de delito puede ser levantado. Así que Suiza deberá redefinir su secreto bancario, en opinión de los expertos.
De lo contrario, todo cliente de un banco local deberá contar con que sus datos serán proporcionados cuando se pruebe cualquier hecho con trasfondo delictivo, como la evasión de impuestos. Hans Geiger, experto financiero de la Universidad de Zúrich, lo formuló así: "La protección de la esfera privada financiera es importante. La protección de la evasión no lo es más para la plaza financiera Suiza".
El secreto bancario suizo, herido de muerte
Por primera vez, un banco local, el UBS, debe entregar datos de clientes a un gobierno extranjero, EU, sin que los afectados puedan resistirse. A partir de ahora crecerá la presión sobre la Confederación Helvética para que coopere más, dicen comentaristas.