Una jugada riesgosa que revela desconfianza

Foto: Telam
Foto: Telam

Los deteriorados recursos fiscales y la necesidad de dar una señal de fortaleza llevaron al Gobierno a apelar a una riesgosa jugada, en un intento por dar garantía de que se pagarán todos los vencimientos de deuda del 2010.
  
Mediante un decreto presidencial, se creó un fondo integrado por una sexta parte de las reservas internacionales del Banco Central, que actualmente superan los 47 mil millones de dólares, para cubrir toda la deuda que vence el año próximo.
 
Aunque la idea fue dar una señal de fortaleza, la decisión no hace más que ratificar las dificultades que tiene el país para retornar a los mercados de capitales.

La persistente desconfianza generada luego de la crisis de 2001 y de la declaración de default más grande de la historia son un estigma que el país no consigue sacarse de encima.

Como ha ocurrido a lo largo de la gestión K, esta vez la presidenta Cristina Fernández buscó dar un golpe de efecto para mostrar fortaleza frente a los inversores y así alentar el arribo de capitales extranjeros, en un país necesitado de recursos.
  
Para la lógica K, la medida es similar al pago de la deuda que se realizó en 2005 al Fondo Monetario Internacional, con la intención de que ese organismo no interfiera más en los números económicos y fiscales del país.
  
Pero, el riesgo es grande y así lo advirtieron la oposición y algunos economistas, quienes, sin embargo, en otro momento no hubieran dudado en cubrir vencimientos sin importar la forma y los medios para obtener los fondos.
  
En definitiva, con este tipo de medidas, el Gobierno apunta a tirar la pelota para adelante y esperar un 2010 que traiga un poco de aire fresco a partir del resurgimiento económico y de esa forma engrosar los alicaídos ingresos fiscales.
  
En otro intento por incrementar los ingresos, el Gobierno anunció esta semana la puesta en marcha de un plan de facilidades de pago para deudas tributarias, aduaneras y previsionales registradas entre el primero de enero de 2008 y el 31 de octubre pasado.
  
También a lo largo del año lanzó un blanqueo fiscal que concluyó en agosto pasado y que también apuntó a recaudar fondos que permitan aliviar el estado de las cuentas fiscales.

Como si no bastaran motivos para alimentar el descreimiento externo hacia la Argentina, esta semana sumó su voz un enviado del presidente Obama, Arturo Valenzuela, quien se refirió a la "inseguridad jurídica" que existe en la Argentina.
  
Rápidamente las declaraciones provocaron la reacción del Gobierno, y hasta del ex presidente y diputado nacional, Néstor Kirchner, quien calificó los dichos de "lamentables".

Fiel a su estilo verborrágico, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, dijo que "no estamos hablando de una expresión que pueden habérsela dado a empresarios norteamericanos y sus expresiones forman parte de sus preconceptos al llegar a la Argentina".
  
Pero no sólo desde el Gobierno norteamericano lanzaron advertencias, también desde el empresariado vienen realizando algunos cuestionamientos.

Al respecto, el titular de la poderosa Asociación Empresaria Argentina, Jaime Campos, lanzó una advertencia al afirmar que "intervenir empresas no incentiva inversiones".

Sin embargo, estimó que el 2010 será mucho mejor en materia económica y sostuvo que "habrá que saber aprovechar las oportunidades".

Expectativa de un 2010 con crecimiento
Pese a que el 2009 terminará con indicadores negativos y con datos oficiales que confirman que la economía argentina entró técnicamente en recesión, toda la expectativa está en lo que pueda ocurrir en el año que empieza en pocos días.
  

Pero, lo que preocupa es la inflación que no da tregua y que sigue empujando a miles de argentinos a la pobreza y la indigencia, más allá de que el Gobierno insista en mostrar una
recuperación de las variables sociales.

Gremios importantes como los de empleados de comercio, bancarios, trabajadores rurales acordaron con las cámaras empresarias el pago de sumas fijas para intentar paliar los
efectos de la suba de precios.

Estas negociaciones, que se anticipan a un 2010 donde el reclamo salarial seguramente se incrementará, confirman que los aumentos de precios continúan esmerilando los sueldos y terminan teniendo incidencia en los niveles de consumo.
  

Contra todo, los últimos informes privados son coincidentes en que la mayoría de los sectores de la economía empiezan a revelar una suave recuperación del aparato productivo frente a la crisis mundial, que podría acentuarse a partir del año próximo.

Sin embargo, es posible que desde mediados del año próximo comience a subir escalonadamente el volumen del gasto, considerando que se ingresará en forma paulatina en un período preelectoral.

De esta manera, más allá de que el 2010 será de recuperación, el Gobierno enfrente un desafío complicado ya que seguramente la oposición profundizará sus críticas de cara a las elecciones
cruciales presidenciales de 2011.