El suicidio como escape a la crisis económica

España y Mendoza dieron cuenta de que la desesperación de las personas que se ven afectadas por la crisis pueden llevarlas a situaciones extremas. Tal como sucedió en San Martín, en España un hombre intentó prenderse fuego, al no tener trabajo.

Así quedó la casa en la que vivía la familia que el 22 de octubre decidió acabar con su vida. Foto: Gentileza Daniel Gutiérrez
Así quedó la casa en la que vivía la familia que el 22 de octubre decidió acabar con su vida. Foto: Gentileza Daniel Gutiérrez

Hace unas semanas en San Martín un matrimonio y sus dos hijos fallecieron cuando la casa en la que vivían explotó. Aunque al principio se creyó que se había tratado de un accidente, con el correr de las horas se supo que los padres habían decidido ponerle fin a la vida de los cuatro inhalando monóxido de carbono, debido a una crítica situación económica.

En Palma ayer sucedió un hecho parecido, aunque menos crítico quizás por la cantidad de involucrados y por el descenlace, cuando un hombre de 27 años, que no encontraba trabajo intentó prenderse fuego.

Dos casos que muestran una de las facetas más dolorosas de las consecuencias de la crisis económica mundial, que hunde a las personas en una desesperación tal, que solo ven la salida en la muerte.

El caso dado a conocer hoy por diario El Mundo, de Madrid, señala que el hombre de nacionalidad tunecina intentó prenderse fuego en un edificio público, pero una trabajadora de ese lugar y otro hombre lograron frenar el suicidio, arrebatándole el encendedor, luego de que se roció con combustible.

Ésta es una muestra de la "desesperación" que están sufriendo muchos ciudadanos de las islas, al no poder encontrar un trabajo en la actual situación de crisis, señala el diario español.

Ratchid Faten, una de las personas que impidieron que el hombre llevara a cabo su objetivo de quemarse vivo, explica que minutos antes de que se rociara todo el cuerpo con gasolina, estuvo hablando con él en árabe y le había dicho que se encontraba sin trabajo "y sin nada", lo que le había obligado a robar esta misma mañana una barra de pan para poder comer.

Inmediatamente después de contar esto, el hombre se puso muy nervioso y sacó una botella con gasolina rociándosela por todo el cuerpo y, posteriormente, buscó un encendedro en el bolsillo de su chaqueta para prenderse fuego gritando "no voy a matar a nadie, solamente a mí", lo que fue impedido.

Le quitaron la chaqueta que estaba impregnada de combustible y le ayudaron a empezar a calmarse, hasta que llegaron los agentes de la Policía de Palma, bomberos y psicólogos.

Cuando salió a la calle, se dirigió a varias cámaras de televisión para asegurar que "estoy sin trabajo y sin nada" y se dirigió a los numerosos periodistas que se habían congregado entorno a la sede para decirles "después hablamos, mejor".