La tensión social alarma a los empresarios

Una de las mayores preocupaciones para los hombres de negocios es que la alta conflictividad sindical afecta la paz social y espante inversiones locales y extranjeras, que son clave para el crecimiento económico. Piden que el Gobierno tome medidas al respecto.

Los empresarios advierten que las medidas sindicales afectan la productividad. Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Los empresarios advierten que las medidas sindicales afectan la productividad. Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

Los empresarios comenzaron a elevar sus voces para expresar preocupación por el creciente clima de conflictividad social en el país y reclamar respuestas oficiales a los problemas sindicales y a los cortes de calles que "afectan" a la productividad de la Argentina.   
  
La crisis laboral en la ex Terrabusi, los paros de los empleados del subte porteño que afectan a un millón de personas y los cada vez más reiterativos piquetes callejeros prendieron las alarmas en las Cámaras empresariales.
  
Una de las mayores preocupaciones para los hombres de negocios es que la alta conflictividad afecta la paz social y espante inversiones tanto locales como extranjeras, las cuales son clave para el crecimiento económico.
  
Según un estudio del Instituto Nacional de Desarrollo Social Argentino (IDESA) la Argentina estaría perdiendo inversiones potenciales por 10.000 millones de dólares por año, respecto de una década atrás, y la situación de conflictividad no ayuda a revertirlo.
  
La preocupación creció en las últimas semanas al punto que la Unión Industrial (UIA), la Asociación Empresaria (AEA) y la Mesa de Enlace agropecuaria analizan tallar un agenda común para reclamar mayor acción al Gobierno.
  
El presidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, y el titular de la UIA, Héctor Méndez, revelaron que trabajan todavía de manera "informal" en crear otro grupo empresario por encima de los actuales, ante "la falta" de respuesta oficial a sus reclamos.

Al hablar en el marco del 45º Coloquio de IDEA, en Mar del Plata la semana pasada, Méndez dijo que la agenda de la UIA es trabajar "independientemente" del Estado.

Bajo el título "La hora de los consensos básicos para el desarrollo", la UIA concretará a fin de mes la XV Conferencia Industrial, a la que invitó al ex ministro de Economía y hoy opositor Roberto Lavagna.    
  
"Hace falta construir colectivamente una visión estratégica para enfrentar con claridad los nuevos escenarios que se avecinan y contar con la capacidad para orientar la economía y la sociedad", dice la UIA en la convocatoria.    
  
Con la relación con el Gobierno un tanto desgastada, los industriales se acercaron al campo, el sector que más se enfrentó  al kirchnerismo desde su desembarco en la Casa Rosada en 2003 y elevaron sus inquietudes.  
  
Por su lado, el CEO de Arcor y titular de la AEA, Luis Pagani, decidió dar su opinión tras un prolongado silencio al sostener que en Capital Federal "reina la anarquía" por los cortes de calles que "afectan a la productividad". 

A dos meses de dejar la conducción de la AEA, Pagani asegura que "la Argentina es un país que en lugar de premiar el éxito lo castiga" y que "a veces, desde el exterior, la imagen del país da un poco de tristeza".
  
El piquete de organizaciones sociales que mantuvo inaccesible la avenida 9 de Julio en Capital por más de 31 horas esta semana caldeó los ánimos entre los empresarios y terminó de definir algunas intenciones, como expresar los reclamos.   

Un informe de la consultora Ecolatina señala, por ejemplo, que si bien la actividad económica comenzó a recuperarse tras la crisis, los niveles de conflictividad laboral "se dispararon". 

Tres millones de trabajadores realizaron medidas de fuerza en el tercer trimestre del año y entre enero y septiembre se registró la mayor cantidad de cortes de ruta desde 2002 por parte de trabajadores, excepto 2008 que tuvo al conflicto del agro.

La consultora pronosticó "un aumento" de la conflictividad para 2010 por los mayores reclamos salariales y el intento empresario por recuperar las pérdidas producidas por la crisis de este año.

El deterioro económico, con mayor desempleo, menor creación de empleo e inflación elevada, y las fricciones entre los gremios en un clima social más denso, potenciaron un conflictivo panorama laboral, según Ecolatina.
 
Al respecto, el investigador del Conicet, Javier Lindemboin opinó que los conflictos internos en los sindicatos están en aumento porque los líderes ya no responden exclusivamente a las necesidades de las bases.
 
En ese sentido, opinó en declaraciones radiales que los sindicatos "se tornaron eficientes para sustentar a sus dirigentes y no para defender los intereses de sus representados", lo cual genera "un clima de tensión".