Argentina podría tener billetes plásticos

La Argentina podría ser el país número 20 del mundo en contar con dinero plástico, según fuentes del Banco Central. Esto supondría un mayor costo de fabricación, pero más duración y menor contaminación de los mismos. Conozca los pro y contra de la iniciativa.

Ejemplo de billete de plástico.
Ejemplo de billete de plástico.

La Argentina podría convertirse en poco tiempo en el país número 20 en tener billetes plásticos, según lo admitieron fuentes del Banco Central de la República Argentina (BCRA).

Sin embargo, por ahora solo se trata de una iniciativa "en estudio" y que podría quedar para más adelante, por el alto costo del sistema de impresión y las complicaciones formales que implicaría contratar el servicio.

Según publica diario La Nación, la situación representaría un escollo para el sistema burocrático del sector público argentino, que obliga a realizar una licitación para contratar cualquier proveedor debido a que "hay un único proveedor en todo el mundo, lo que supone un alto riesgo de controversia sobre su costo", aseguran las fuentes de la entidad monetaria.

Los billetes de plástico, por lo menos los de una variedad denominada "polipropileno con orientación biaxial [BOPP]", fueron desarrollados por el Banco de la Reserva de Australia (RBA) y por la Organización para la Investigación y el Desarrollo Científico de la Commonwealth (Csiro), y fueron puestos por primera vez en circulación, en aquel país, en 1988.

Sus beneficios son que garantizan mayor durabilidad (el billete de papel de 2 pesos actualmente en circulación tiene una vida útil apenas superior a los 11 meses; el de 100 pesos bajó de 40 a 35 meses en el último año, por el mayor uso y pase de manos derivado de la inflación), mejor calidad y una alta relación costo-eficacia por la incorporación de las más altas medidas antifalsificación.

También debe tenerse en cuenta, en tiempos de la gripe A, que este tipo de billetes también absorben menos polvo y suciedad, por lo que sus condiciones de limpieza los hacen más higiénicos para el uso diario.

Sin embargo, tiene un factor negativo y es que su costo de producción duplica al de los billetes papel y que, en ocasiones, se detectó que el billete plástico no perdió calidad con el uso, pero la tinta de impresión, sí.

En 1996, Australia fue el primer país que usó de forma completa billetes de material plástico en su moneda circulante. Después la siguieron Nueva Zelanda, que completó sus series con el billete de 20 dólares neozelandeses en 1999, y, ese mismo año, Rumania fue el primer país en Europa y tercero en el mundo que los puso en circulación.

Zambia fue el primer país en Africa en adoptar este tipo de billetes en 2003 y, a fin de ese mismo año, se analizó por primera vez su desembarco en la Argentina. Pero aún abocada al rescate de las cuasimonedas, la conducción de aquel entonces del BCRA dejó el proyecto para mejores épocas. En la región, por caso, ya circulan en Chile, en algunas denominaciones.

Mirá el video que explica cómo es el proceso de fabricación del dinero plástico: