Todo apunta a poner plata en los alicaídos bolsillos de los sectores de menores ingresos, que fueron los más castigados por la estanflación (recesión con inflación) de 2009 y de la que el Indec no se dio por enterado. La expectativa oficial es que unos 2500 millones de pesos se vuelquen en el último mes del año al consumo de alimentos y productos navideños, resume Néstor Scibona en su columna de hoy de diario La Nación.
Esta inyección de anabólicos para estimular el consumo de los sectores más sumergidos se cubrirá con recursos de la Anses. Pero su impacto será limitado especialmente en la clase media, que finalizará el año afrontando aumentos de precios y tarifas en una serie de rubros (celulares, combustibles, seguros, taxis, turismo, pasajes de larga distancia, pasajes aéreos, personal doméstico, electricidad por reducción de subsidios, etcétera), agregan el columnista.
Leé su columna completa haciendo click aquí.
Más consumo, más inflación y menos inversiones
Mientras la actividad económica comenzó a repuntar en los últimos dos o tres meses (desde los bajos niveles de fines de 2008 y primera mitad de 2009), la magnitud y calidad de la reactivación prevista para el año próximo dependerán de la inversión. Néstor Scibona, en La Nación.