En los últimos días llegaron a los mercados noticias muy positivas que van marcando el fin de la recesión a escala mundial. El dato de PBI del tercer trimestre de Estados Unidos muestra un crecimiento del 3,5% anual, si en el cuarto trimestre se mantiene la actividad económica, comparada esta contra los bajos valores registrados en el cuarto trimestre del 2008 luego de la caída de Lehman Brothers, estaremos ante el registro de dos trimestres de suba, con lo cual técnicamente quedo atrás la recesión.
Noviembre es el verdadero test para los mercados, el 3 y 4 estará la reunión del Comité Abierto de la Reserva Federal en donde se fija la política monetaria de Estados Unidos, la sola mención de una probable suba de tasas puede complicar al mercado americano y por carácter transitivo a nuestro país. El día 6 se conocerá el dato de desempleo y el 17 Barack Obama inicia la visita protocolar y comercial a China. Estos tres eventos serán determinantes para el futuro de los mercados.
Argentina tiene razones sobradas para preocuparse, ya sea por el costado fiscal, como tambien por el lado del financiamiento. Desde el lado fiscal en el año 2009 los ingresos treparon el 10% mientras que los gastos el 30% anual. Por ende, por cada peso de más que ingresa, se gastan tres pesos adicionales. En los primeros nueve meses del año 2008 teníamos un superávit fiscal de 23.000 millones de pesos, en los nueve meses del año 2009 tenemos un déficit de 1.800 millones de pesos. Esto quiere decir que en un año estamos 24.800 millones de pesos para atrás, sin financiamiento del exterior y emitiendo dinero.
Es un cócktel explosivo caer en déficit, carecer de financiamiento y emitir dinero. Las consecuencias son menos crédito para la economía, desaceleración económica e inflación. La consecuencia sobre las empresas será inevitablemente menos ganancias.
El gobierno está explorando la posibilidad de realizar un canje de la deuda pública para recuperar financiamiento. Esto luce razonable, pero no soluciona los problemas de fondo, ya que de cara al año 2010 necesita dólares frescos por un total de 7.500 millones que le permitan afrontar la amortización de la deuda pública.
Argentina tiene acreedores en cesación de pagos por 20.000 millones de dólares, de ese total y por un monto de 5.000 millones de dólares le han iniciado juicio en el exterior y no se presentarán al canje. Por ende el universo a canjear es de 15.000 millones de dólares. A dichos acreedores les armará una propuesta interesante, pero para acceder a ella deberán suscribir un bono por el 10% de lo que pretendan canjear, de esta forma el gobierno podría juntar 1.500 millones de dólares para financiar los vencimiento de deuda del año 2010.
Sin embargo, dicha suma es importante pero no alcanza, le faltan aún 6.000 millones de dólares más. Una suma cercana a los 1.000 millones de dólares los puede conseguir de organismos internacionales como el BID o Banco Mundial; otros 1.000 millones de dólares se los puede pasar el Banco Central de la República Argentina en concepto de intereses ganados de las reservas. Ni rascando la olla se consigue un peso más, por ende para el año 2010 nos faltan 4.000 millones de dólares, que seguramente saldrán de las reservas liquidas y disponibles.
Así enfrentamos el año 2010, con 4.000 millones de dólares que nos faltan para financiar los pagos de capital de la deuda pública y proyectando un déficit fiscal que podría ser de 20.000 millones de pesos, siendo muy generosos con las proyección. El año 2010 luce positivo en cuanto producción de soja, como tambien exportación de autos, sin embargo fiscal y financieramente puede ser muy complicado. Nadie descarta un crecimiento para el año 2010 del 4% del PBI, como tampoco una inflación del 20% anual. En este escenario ¿Cuál será el valor del dólar? Esto dependerá de la preferencia de los inversores. Si Argentina sigue envuelta en problemas políticos, la fuga de capitales no se detendrá y el tipo de cambio podría subir más que la inflación. En cambio si el clima político mejora, el congreso funciona con mayores consensos y vamos recuperando crédito internacional el valor del dólar debería estabilizarse.
Los próximos dos meses comienzan a descontar el 2010, las empresas van a vender más, aunque no sabemos si incrementarán su rentabilidad por la enorme presión tributaria y el efecto nocivo de la inflación. Los bonos Argentinos rinden el 12% anual en dólares, el plazo fijo en pesos rinde el 15% anual y el tipo de cambio esta fijo. La bolsa sigue en niveles elevados y hay una amenaza de toma de ganancias que llega del exterior.
Conclusión: La crisis Argentina no es económica, es política. Como en el horizonte no aparecen los consensos, en los bolsillos de los inversores siguen los dólares y lo que no aparecen son los pesos. Por ahora 2010 luce como un año verde, por la hiper producción de soja, por la esperanza y por el dólar.