Ex Terrabusi: sin acuerdo, negociarán mañana

"No hay ningún acuerdo", sostuvo el delegado sindical Ramón Bogado al cabo de una extensa reunión que mantuvieron con ejecutivos de la compañía en el Ministerio de Trabajo. El sindicato rechazó ayer una propuesta de la empresa de reincorporar a otros 20 empleados que habían sido despedidos.

Foto: web
Foto: web

Buenos Aires. Trabajadores de la filial argentina de la fabricante estadounidense de alimentos Kraft rechazaron ayer una propuesta de la empresa de reincorporar a otros 20 empleados que habían sido despedidos, aunque se comprometieron a retomar este viernes las negociaciones.

"No hay ningún acuerdo", destacó el delegado sindical Ramón Bogado al cabo de una extensa reunión que mantuvieron los trabajadores con representantes de la compañía en la sede del Ministerio de Trabajo.

Bogado respondió de esa manera al ser consultado sobre la nueva propuesta que hizo hoy la empresa, que consiste en la reincorporación de 20 empleados más del total de 122 que fueron despedidos y suspendidos.

Esta iniciativa se suma a otra que Kraft efectuó el pasado viernes, en la que se comprometía a reincorporar a 30 de los trabajadores cesados.

Tras reiterar que no hubo acuerdo, Bogado se quejó por esta "propuesta unilateral" e instó a los trabajadores a "no bajar las banderas de la lucha y a marchar hacia la Plaza de Mayo", frente a la sede del Gobierno.

No obstante, reconoció que el viernes volverá a encontrarse con representantes de la empresa en la cartera laboral.

Horas más tarde, los trabajadores recibieron el respaldo de Hugo Moyano, líder de la Confederación General del Trabajo (CGT), la mayor central obrera del país, que se comprometió a poner en marcha "acciones judiciales" y a tomar contacto con la embajada de Estados Unidos para ayudar a solucionar el conflicto.

Casi en simultáneo, el Ministerio de Trabajo exigió a la empresa que garantice el ejercicio de sus funciones a los delegados sindicales suspendidos, tal como exige la ley.

Mientras se llevaban a cabo las reuniones y luego de ellas, trabajadores de la compañía, secundados por estudiantes universitarios y militantes de grupos de izquierda, volvieron a bloquear calles de Buenos Aires, como lo vienen haciendo en las últimas semanas.

El conflicto en Kraft Foods de Argentina, que emplea a unos 2.700 trabajadores, comenzó en julio pasado a raíz de reclamos salariales y de mayores medidas de higiene ante la pandemia de la gripe A.

La planta que la empresa tiene en la localidad bonaerense de Pacheco fue ocupada por los trabajadores a mediados de agosto, cuando la firma despidió a 160 empleados, de los cuales 86 reclaman su reincorporación.

Tras un violento desalojo hace algunos días, la fábrica retomó la actividad la semana pasada en medio de múltiples protestas y bloqueos en la carretera Panamericana, junto a la planta, y en las calles de Buenos Aires.

A raíz de los disturbios, la empresa suspendió a otros 36 trabajadores.

Además de este conflicto, los representantes sindicales de la fábrica tienen serias diferencias con el gremio que agrupa a los trabajadores del sector de la alimentación, que está alineado con el Gobierno de la presidenta argentina, Cristina Fernández.