El Gobierno Nacional promulgó hoy la ley que prohíbe importar y comercializar lámparas incandescentes a partir de 2011 en todo el país, por lo que sólo se venderán de bajo consumo.
La legislación fue promulgada a partir de su publicación en el Boletín Oficial.
Se trata de la Ley 26.473, sancionada por unanimidad por el Congreso, que prohíbe a partir del 31 de diciembre de 2010 la importación y comercialización de lámparas incandescentes de uso residencial general en todo el territorio nacional.
Por el texto oficial, el Poder Ejecutivo está autorizado a establecer excepciones por razones técnicas, funcionales y operativas que estime necesarias, a través de los mecanismos y metodología que establezca a tal efecto.
Además, podrá dictar las medidas tendientes a facilitar la importación de lámparas de bajo consumo, sus partes, insumos, componentes y/o equipamiento necesario para su producción, reduciendo o liberando de gravámenes y tributos de importación.
La ley fue sancionada el 17 de diciembre de 2008 y promulgada de hecho el 12 de enero de 2009, tras una serie de intensos reclamos de organizaciones medioambientales que piden ahorrar energía y reducir la emisión de calor en el planeta.
Las lámparas incandescentes son dispositivos que producen luz mediante el calentamiento de un filamento metálico, hasta ponerlo al rojo blanco, mediante el paso de corriente eléctrica.
En la actualidad, técnicamente son muy ineficientes ya que el 90 por ciento de la electricidad que utilizan la transforman en calor y sólo el 10 restante lo gastan para emitir iluminación.
Esa es la cuestión central por la que entidades como Greenpeace reclaman desde hace varios años que los países apliquen políticas de Estado tendientes a modificar la forma de vida para lograr sustentabilidad.
El 7 de febrero del año pasado, eco-brigadistas de esa organización cargaron más de dos mil lamparitas en un carrito de supermercado con el fin de comprarlas para retirarlas de la venta y mostrar así cómo debería ser la góndola de ese sector en 2010.
Ese mismo mes el Ministerio de Planificación, a cargo de Julio De Vido, comenzó a entregar 50 mil lámparas de bajo consumo, de las 5 millones que entregaría en el corto plazo y 20 millones hasta 2011, en el marco del plan oficial de uso racional de energía.
Si bien la Casa Rosada busca con la prohibición ahorrar energía por los problemas que se suscitan cada año cuando la demanda sube por las temperaturas extremas de invierno y verano, la causa ambiental también es clave.
El cuestionado "foco" es uno de los pocos inventos del hombre que permanecieron a lo largo de los años casi exactamente igual al momento de su creación –realizada por Thomas Alva Edison-, aunque hace dos décadas apareció la lámpara compacta fluorescente (LCF).
Las CFL tienen una duración media de unas 8000 horas de funcionamiento, mientras que una incandescente está entre 500 y 2000 horas de funcionamiento dependiendo de su exposición a picos de tensión y a golpes y vibraciones mecánicas.
Estas lámparas de bajo consumo tienen un mayor nivel de eficiencia en la transformación de energía eléctrica en luz, ya que sólo el 15 por ciento de ella es transformada en calor.
En estas fuentes de iluminación la emisión de calor es casi nula, con lo cual se obtiene inmediatamente y al mismo tiempo una economía directa en ahorro de energía en la iluminación y otra indirecta en la ventilación y climatización de los ambientes, reduciendo el requerimiento de aire acondicionado.
Según los expertos, los potenciales beneficios del ahorro energético son la disminución de emisiones de gases de efecto invernadero, la conservación de recursos naturales y la disminución de emisiones de mercurio.
Ratifican la ley que prohíbe vender lámparas incandescentes desde el 2011
El Gobierno Nacional publicó en el Boletín Oficial la ley que prohíbe importar y comercializar lámparas incandescentes. Entrará en vigencia dentro de dos años en todo el país, por lo que sólo se venderán las de bajo consumo. Esa es la cuestión central por la que entidades como Greenpeace reclaman desde hace varios años que los países apliquen políticas de Estado tendientes a modificar la forma de vida para lograr sustentabilidad.