EE.UU.: se retrasa el plan de rescate de bancos

Esto lo confirmó el propio presidente estadounidense George W. Bush, que reconoció hoy las dificultades que enfrenta su proyecto en el Congreso.

Foto: web
Foto: web

El multimillonario plan de 700.000 millones de dólares, para rescatar a los bancos en
Estados Unidos, afronta el miércoles dificultades para salir adelante debido a la hostilidad que suscita en el Congreso, mientras las bolsas mundiales operaron en un ambiente de morosidad.
  
El propio presidente estadounidense George W. Bush, reconoció este miércoles las dificultades que enfrenta su proyecto en el Congreso.
  
Según la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, el mandatario subrayará que el plan es "la mejor decisión" para evitar la "crisis del siglo" en los mercados financieros.
  
El candidato republicano a la presidencia, John McCain estimó que "es claro que no ha surgido un consenso para respaldar la propuesta del gobierno y no creo que el plan que está sobre la mesa sea aprobado en su estado actual".
  
Además, McCain anunció que suspende su campaña electoral, debido a la crisis, y pidió cancelar el debate televisivo de este viernes que lo iba a enfrentar a su rival, Barack Obama.
  
Por su lado, el primer ministro chino Wen Jiabao advirtió en su discurso ante la Asamblea General de la ONU que "la actual volatilidad financiera, en particular, ha afectado a numerosos países y su impacto probablemente se haga más serio".
  
"Para enfrentar el desafío, todos debemos hacer esfuerzos concertados", afirmó Wen.
  
China es uno de los mayores poseedores de obligaciones del Tesoro estadounidense del mundo, y financia en consecuencia una parte no desdeñable de la economía estadounidense.
  
El ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, dijo a periodistas "que nosotros, el ministro de Finanzas (Peer Steinbrueck) en particular, teníamos razón en las recomendaciones que hicimos hace dos años" para evitar la crisis y que no fueron escuchadas.
  
Entretanto, el secretario del Tesoro, Henry Paulson, y el presidente de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke, defendían el plan de rescate en el Congreso, tras haberlo hecho ya el martes, con escaso éxito.
  
"Debemos actuar para impedir que prosiga la serie de quiebras de instituciones financieras y la parálisis del mercado de crédito, que amenazan el bienestar financiero de las familias estadounidenses, la viabilidad de las empresas, pequeñas o grandes, y la salud misma de nuestra economía" debe declarar Paulson ante la Cámara de Representantes, según la transcripción de su discurso, publicado de antemano.
  
El plan consiste en desbloquear fondos públicos para comprar los activos dudosos o "tóxicos" que afectan el balance de los bancos y siembran dudas sobre la solidez del sistema.
  
Este miércoles, fundamentando el plan, Bernanke declaró ante el comité del Congreso estar "muy preocupado" por el peligro que pesa sobre el crecimiento de su país, y consideró que el PIB de Estados Unidos "debería crecer en el segundo semestre a un ritmo bien inferior a su potencial".
  
Por su parte, el número dos del Fondo Monetario Internacional (FMI), John Lipsky, afirmó el miércoles que otros países pueden verse obligados a considerar en los próximos meses medidas semejantes a las adoptadas por Washington.
  
"Es posible que los gobernantes de otros países desarrollados tengan que enfrentar desafíos similares durante los próximos meses", advirtió.
  
Por si fuera poco, el FBI confirmó a la AFP que lleva a cabo una amplia investigación en los medios financieros de Estados Unidos, aunque no precisó si los cuatro gigantes del sector están implicados, tal como afirman los medios estadounidenses.
  
Según estos medios, el FBI está investigando alegaciones de fraude contra los gigantes financieros Lehman Brothers, Fannie Mae y Freddie Mac y contra la aseguradora AIG.
  
Desde la semana pasada, la Fed inyectó ya más de 170.000 millones de dólares en dinero fresco ante la falta de liquidez en el sistema.
  
El retraso en la adopción del plan de Paulson y las reticencias de los legisladores dejaron el miércoles a las bolsas en un moroso compás de espera: la bolsa de Nueva York cerró mixta: el Dow Jones bajó 0,27% pero el Nasdaq subió 0,11%.
  
Las plazas europeas cerraron en baja, aunque las asiáticas habían acabado en verde.