Antes que nadie y recuperado de una gripe que lo había mantenido en cama varios días, llegó puntual, a las 18.29, Hernán Yacopini.
El restaurante Azafrán, de la calle Sarmiento en Ciudad, recibió a cuatro empresarios mendocinos para entablar juntos una charla informal con MDZ, en una reunión que llamamos after office. Además de Yacopini, asistieron Daniel Caselles, directivo de la empresa informática Sílice; José Flamarique, director ejecutivo de Almacén del Sur, y Mariano Soler, creador y ejecutivo de Ciudades.com.
Apenas sentados a la mesa, ninguno de los invitados sabía exactamente en qué consistiría el encuentro. Les preocupaba, sobre todo, la insistencia con que el fotógrafo disparaba flashes y uno de ellos le sugirió al reportero “photoshopear” los rostos para lograr imágenes como las de Susana Giménez en su revista.
También fue Hernán, el joven director de la división Camiones y Buses de Arturo Yacopini e Hijos S.A., quien rompió el hielo en la conversación. Dijo que en su empresa son optimistas porque siguen vendiendo a pesar del “parate” que se desató por el conflicto del campo. “Es gracias a Veladero (mina de oro en San Juan) y al petróleo”, dejó en claro. Y en el transcurso de la tarde-noche hizo hincapié en la incertidumbre que percibe en sus clientes.
La crisis del campo fue el disparador para que Caselles también interviniera, mientras el mozo de Azafrán llenaba las copas con el Tomero Malbec de Pulenta que fue premiado al ante año pasado en el concurso internacional Malbec al Mundo.
El director de Nuevos Negocios de Sílice S.A. explicó que las ventas no descendieron con el lock out agrario: “En realidad se freezaron, pero en cuanto se terminó el conflicto todo se recuperó inmediatamente”. Su empresa tuvo que superar, entonces, un problema operativo, porque ellos necesitan tener ocupación de servicios profesionales todo el año y, en cambio, se encontraron con un freno brusco y, luego, con una recuperación insólita y difícil de cubrir.
José Flamarique escuchaba con atención a sus colegas y, al mismo tiempo, analizaba, en silencio, la entrada que había preparado Pablo Ranea, el chef de Azafrán. Nada mejor que conocer los productos de su competidor, ya que además de la fábrica de delikatessen que dirige con sus hermanos en Coquimbito (Maipú) poseen el restaurante Almacén del Sur y otro que funciona dentro de la vinoteca Winery, en Ciudad.
A Flamarique le gustó el pate de hígado de chivo con aceite de trufas, que era del “Trío de Amuse Bouche”, que incluía un pincho de tortilla española con sobrasada y gazpacho clásico.
"Afuera no nos entienden"
Los empresarios reconocieron que están cansados de explicar a sus clientes o proveedores del exterior la crisis argentina y que ellos no los entienden. “La crisis del 2001 se comprende, pero lo de este año fue ridículo”, comentó Caselles y el resto asintió con la cabeza.
Mariano Soler, cuya empresa presta servicios en las principales ciudades de Latinoamérica agregó: “Tampoco entienden el ‘No’ de Cobos”. Cuando dijo esto se hizo un silencio de radio hasta que preguntó en voz alta lo que algún otro en la mesa también estaba pensando: “¿Qué hubiera pasado sin ese no de Cobos?”.
No hubo respuestas completas porque el mozo trajo a la mesa la tabla especial de quesos y ahumados. Por un largo rato, transcurrió la charla entre los cuatro con fluidez y sin necesidad de que los periodistas presentes intervinieran.
En realidad, quien tomó se puso el traje de entrevistador fue Flamarique, con intervenciones acertadas. Por ejemplo, preguntó a Soler qué efecto tuvo la crisis este año en el turismo.
“Vino menos gente que el año pasado. En este sentido creo que antes venían más chilenos porque Mendoza era barata, no digo que no sea linda; pero ya no me cruzo con chilenos en el supermercado”, contestó Soler.
El entrevistador también comentó que mermó la llegada de turistas de mayor poder adquisitivo (el público de Almacén del Sur) y ambos coincidieron en que la inseguridad contribuyó a esa caída.
Por otra parte, dado que la empresa de Flamarique exporta buena parte de su producción, le tocó a él explicar el estado de las ventas al exterior: “Hoy estamos como en el 1 a 1”. Es que volvieron las importaciones mientras que Argentina no ha logrado posicionarse con la marca país como sí lo hicieron sus competidores. El empresario destacó el trabajo de las asociaciones de bodegas hicieron conocer el Malbec al mundo.
En el contexto interno José hizo pública la necesidad insatisfecha de insumos: “La tapa sube todas las semanas y no conseguimos frascos”
Yacopini también tomó el rol de entrevistador y consultó a Rodolfo Cavagnaro (editor de Dinero) sobre el futuro de la economía. Actualmente resulta casi imposible construir las probabilidades de ventas mensuales de camiones y maquinaria pesada y encargarla el stock que necesita a la fábrica de Brasil.
Falta de mano de obra
“El secreto nuestro es la mano de obra”, disparó Yacopini en una parte de la charla y, sin saber, entusiasmó a los dos empresarios del rubro informática.
Soler expuso su preocupación por la falta de personal capacitado en informática y la disminución en la cantidad de estudiantes de ingeniería, de acuerdo con el último informe de Cessi (Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos).
Caselles también opina que Mendoza no puede crecer rápidamente en su desarrollo del polo tecnológico, no sólo por falta apoyo por parte del Estado, sino también porque no alcanzaría la gente especializada para cubrir un crecimiento en la demanda de personal.
Entonces Caselles compartió el lema de su empresa: “No importa cuanto dure la relación laboral, queremos sentirnos orgullosos del tiempo que estemos juntos”. La idea fue aprobada por sus otros tres colegas al tiempo que probaban el Camembert Tibio, presentado con Tomillo, Vino Viogner y Tostadas.
Fondos de inversión de riesgo
Como se sabe, ser empresario no es lo mismo que ser emprendedor. Pero los cuatro empresarios convocados por MDZ, en el primer after office que organizó Dinero demuestran que son verdaderos emprendedores y han demostrado habilidad a la hora de conseguir inversores para sus negocios.
Sílice recibió un flujo de dinero por parte de inversores estadounidenses, que llegaron de una manera particular: “Era gente que venía buscando capitales de riesgo que funcionaran con un modelo basado en ética y valores, no sólo buscando rentabilidad”, contó. A ellos les mostraron una serie de software que habían desarrollado, sin poder vender, y los inversores aceptaron el desafío de desarrollar el business plan.
En el tema Yacopini contó que la comercialización de automotores es una tarea “muy artesanal” de modo que no han aceptado la posibilidad de ceder alguna parte de la gerencia. También Almacén del Sur recibió una propuesta de inversores “Angeles” cuando estaba comenzando a funcionar.
Por su parte, Soler, que este año vendió una parte de Ciudades.com (página que tiene 10 millones de visitantes únicos anuales) al grupo Despegar.com, explicó que la al recibir a un inversor externo uno debe estar dispuesto a ser evaluado y deja de decidir por cuenta propia.
Cuando MDZ preguntó por el éxito de la venta a Despegar.com, Soler evitó hablar de números y sostuvo, con modestia: “En esta la pegué y con otras 50 me fue mal”.
Luego del cafe con “petit tours” y transcurridas más de tres horas conversando, los empresarios intercambiaron tarjetas y agradecieron el buen vino.
Los cuatro demuestran ser más que empresarios. En la inquietud por nuevas formas de negocio y las acciones que cada uno de ellos ejerce, sostienen un talento emprendedor innato.