El Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner pretendió dar un golpe de efecto anunciando el pago total de la deuda con el Club de París, utilizando 6.700 millones de dólares de las reservas, pero la jugada salió mal. Tan mal que la bolsa aceleró su caída y los títulos públicos no recuperaron terreno. El primer ejercicio para tratar de recuperar la confianza había fracasado.
El gobierno creía que esta demostración de fuerza alejaría el fantasma del default, pero lo único que hizo fue acelerarlo. Es que todos los analistas descontaban que la deuda con el Club de París no se pagaría, por lo tanto, hacerlo con reservas agregó un dato más de preocupación acerca del deterioro que presentarán los activos que tiene que respaldar al circulante.
Pero además, el mercado entendió que esta jugada, en la cual se evitaba rendir cuentas ante el FMI, escondía el nudo del conflicto del mercado con el gobierno: la política fiscal, el impulso de la inflación, la mentira de los datos del Indec y el sistema regulatorio que está deteriorando la producción agrícola primaria de manera muy preocupante.
Además, el sistema de gastos vía subsidios, que está alterando de forma peligrosa los precios relativos y los sistemas de prioridades en los gastos, nadie los entiende. Aumentan la luz y ahora el gas para bajar subsidios, pero mantiene el proyecto del tren bala, lo cual sigue siendo un despropósito desde el ángulo que se lo mire. Además, estatizan Aerolíneas como política redistributiva ¿para que viajen los pobres?
El mundo en alerta
Mientras nosotros jugamos, el mundo pasa por una crisis cíclica de dimensiones muy fuertes y seguramente sus consecuencias nos pegarán, como les está pegando a todos.
La clara percepción de una fuerte recesión en Estados Unidos, que ya se ve en Europa, seguramente se trasladará a los países asiáticos, que viven de venderle a los dos grandes, pero también les pegará a los países productores de materias primas, y América Latina, incluida Argentina, están en la lista.
Como consecuencia de esta crisis, que incluye los coletazos graves sobre la crisis bancaria norteamericana y su efecto recesivo, estamos viendo una rápida apreciación de dólar en el mundo y una caída del precio de las materias primas. Y en este sentido, habrá que tener en cuenta dos valores que serán muy significativos.
Si en los próximos días se consolida un precio del petróleo por debajo de los 100 dólares el barril y si la paridad dólar-euro baja de 1,35/1,40, estaremos en un escenario complejo, donde el efecto manada puede generar una cascada de precio del resto de las materias primas, ya sean metales como granos.
Y aquí es donde se agrava el problema para el gobierno argentino. Si la soja sigue bajando y quiebra la barrera de los 400 dólares el problema se agravará porque serán menores los ingresos por retenciones, pero además, los reclamos del campo serán mayores.
Con esos precios es imposible sostener el actual niveles de retenciones y, posiblemente, deberán retrotraerlos al nivel que tenían cuando los granos tenías estos valores, lo que agravará más el problema de caja.
La única solución que tiene el gobierno es bajar rápidamente los niveles de subsidios a las tarifas, que le insumen un porcentaje muy importante del presupuesto. Además, deberán tomar algunas medidas que realmente le den confianza al mercado y signifiquen señales de gobierno serio.
Hoy, la medida más importante que podría tomar el gobierno, con mejor efecto que el pago al Club de París, sería desplazar definitivamente del gobierno a Guillermo Moreno, el polémico Secretario de Comercio. No es que Moreno sea en sí mismo el responsable, sino que es un símbolo de una manera de gobernar que ha fracasado en forma contundente.
Pero, además, deberían revisarse ciertos planes alejados de la realidad. Uno, es el Tren Bala, que uniría Buenos aires con Córdoba, con un presupuesto de 4.000 millones de dólares. Pero hay otro que nos atañe a los mendocinos. El proyecto del tren de Alta Prestación (140 km/h) que uniría Mendoza-Buenos Aires, tiene un presupuesto oficial de 4.300 millones de dólares.
Si uno compara el presupuesto privado para instalar el tren trasandino, que es de 3.000 millones de dólares, incluyendo la construcción de un túnel cordillerano de 22 kilómetros, parece que los presupuestos oficiales están un poco inflados y no sería pertinente llevarlos a cabo en las actuales circunstancias.
Para recuperar la confianza el gobierno deberá tomar medidas serias que lo muestren consustanciado con las circunstancias y que demuestren que son eficientes administradores en tiempos de crisis. Si seguimos con el discurso fácil y vacío, Cristina se seguirá equivocando y las consecuencias no serán gratas.
Cristina sigue sin acertar
El gobierno creía que al pagar el total de la deuda con el Club de París alejaría el fantasma del default, pero lo único que hizo fue acelerarlo. Mientras nosotros jugamos, el mundo pasa por una crisis cíclica de dimensiones muy fuertes y seguramente sus consecuencias nos pegarán, como les está pegando a todos.