Luego de que lo hiciera la provincia de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba se encaminan a poner en marcha reformas impositivas con las que buscan evitar sobresaltos en las cuentas durante los próximos años de gestión.
Las razones para retocar los impuestos son variadas: por un lado, es natural que el tema se encare al inicio de una gestión. Hermes Binner y Juan Schiaretti imitan así a Daniel Scioli, pero también a Mauricio Macri, por no mencionar a los intendentes bonaerenses.
Los gobernadores también miran el panorama general del país y analizan cómo pasar un 2009 sin problemas financieros, para lo que buscan tratar de depender lo menos posible del financiamiento federal.
La Nación deberá enfrentar el año próximo vencimientos de deuda pública por alrededor de 21 mil millones de dólares y, si bien el gobierno de Cristina Kirchner asegura que no habrá problemas para hacerles frente, en las provincias prefieren contar con la mayor cantidad de fondos propios posibles.
También están los posibles problemas políticos: durante la crisis del agro, Schiaretti, que se enfrentó al Gobierno nacional, dio a entender que desde el Ejecutivo nacional le retaceaban fondos que le correspondían.
Y todo en un contexto en el que se hacen sentir las presiones sociales: en Córdoba una muestra fueron los disturbios callejeros por la reforma jubilatoria, en tanto que en Santa Fe se hacen sentir los reclamos salariales docentes.
En declaraciones periodísticas difundidas en las últimas horas, Binner explicó que es consciente que "nadie está contento con pagar más", pero recalcó: "debemos comprender que si queremos una mejor policía, una mejor educación, una mejor salud, una mejor justicia, necesitamos contar con los recursos suficientes para poder llevar adelante esas políticas".
A su vez, el ministro de Economía provincial, Angel Sciara, advirtió que Ingresos Brutos implica el 70 por ciento de la recaudación de Santa Fe, lo que hace aumentar la vulnerabilidad: se trata de un impuesto que hace caer la recaudación si baja el nivel de actividad y entonces se pasa a depender de las transferencias de la Nación.
En el caso de la reforma impulsada por Binner, los cambios se harán sentir en Ingresos Brutos: se eliminan exenciones para industrias, se extiende el pago a empresas multinacionales que tenían regímenes de promoción y también a pooles de siembra.
En cuanto al Inmobiliario, la suba será mayor para el rural que para el urbano y las valuaciones se actualizarán por un coeficiente.
Antes de avanzar con la reforma impositiva, el gobernador socialista hizo una jugada política para fortalecer sus apoyos: impulsó un proyecto para subir del 13 por ciento al 18 por ciento la coparticipación a municipios y comunas.
En Córdoba, trascendió que la reforma se impulsará antes de fin de año y que la intención será sustituir el Impuesto a los Ingresos Brutos por un tributo que gravará la última venta.
Schiaretti se decidió por la reforma a partir de una caída en la recaudación provincial y preocupado por los retrasos en las transferencias desde la Nación, en medio del cortocircuito político que protagonizó con el kirchnerismo.
En Córdoba ya hubo un retoque cuando la Legislatura aprobó la eliminación de la exención de Ingresos Brutos para la construcción y la industria, en tanto que elevó un 0,5 punto porcentual la tasa para comercio y servicios.
A su vez, Buenos Aires, que ya hizo la reforma impositiva, ahora quiere mejorar las cuentas con una modificación del sistema provisional de la provincia que le permita usar los excedentes del Instituto de Previsión Social (IPS) para financiar gastos de la administración.
Como se ve, los gobernadores de las provincias grandes tienen la mirada puesta en asegurarse fondos que les den sustentabilidad política, cuando nadie asegura que no habrá más sobresaltos, como los que el país vivió durante la crisis del agro.
Las finanzas preocupan a los gobernadores
El Estado Nacional deberá enfrentar en 2009 vencimientos de deuda millonarios: por 21 mil millones de dólares. Cristina asegura que no habrá problemas, pero en las provincias prefieren contar con la mayor cantidad de fondos. Santa Fe y Córdoba se encaminan a poner en marcha reformas impositivas con las que buscan evitar sobresaltos en las cuentas durante los próximos años de gestión.