Durante más de 20 años, los monjes trapenses del monasterio de Westmalle en Bélgica han preservado su orden de la guerra, los incendios y la revolución.
Pero ahora, los monjes benedictinos enfrentan un nuevo desafío: el éxito comercial.
La cerveza que producen dentro del monasterio se ha vuelto tan popular que no pueden hacer frente a la demanda, lo que los obliga a elegir entre las reglas de San Benito y las reglas de hierro de la oferta y la demanda.
"En vista de la demanda en aumento, ¿debe la abadía trapense de Westmalle ceder ante la presión del mercado e intensificar su producción?, se preguntan los monjes en un comunicado.
"Esta sempiterna cuestión fue planteada a la orden de los monjes encargados del negocio y ellos decidieron mantener el límite en su producción", añade el texto.
Bélgica es famosa por la cerveza que fabrican sus monjes trapenses en los monasterios de Westmalle, Chimay, Orval, Rochefort, Westvleteren y Achel.
Westmalle es conocida por su producción de cerveza oscura "Dubbel", refermentada en la botella hasta alcanzar un 7 por ciento de contenido alcohólico, y por la rubia "Tripel," también refermentada y con un 9,5 por ciento de alcohol.
Los monjes belgas, víctimas de su propio éxito
La cerveza que producen los monjes benedictinos dentro del monasterio se ha vuelto tan popular que no pueden hacer frente a la demanda, lo que los obliga a elegir entre las reglas de San Benito y las reglas de hierro de la oferta y la demanda.