Luego de publicado el índice de inflación del 0,4% correspondiente al mes de julio, con bajas en los alimentos y bebidas del 0,8%, o de la canasta básica del 2,5%, ya escapa hasta a la lógica de una mentira que pretenda ser sostenible. Esto obliga a preguntarse para qué se obliga al INDEC a mostrar semejante dato. Si es para engañar a la gente o engañarse el propio gobierno.
Julio era una buena oportunidad para poder acercar posiciones. Hubo un cambio importante de jefe de gabinete, julio es un mes que no tiene una alta inflación comparada con los meses anteriores (cercana al 1,4% acorde a diversas mediciones privadas) y con un temblor en los mercados la semana anterior, por lo que publicar un 0,8% o un 0,9% hubiera sido de un impacto realmente importante con muy poco costo.
Ya sabemos que la realidad no es lo que publica el INDEC, sino un dibujo, entonces el dibujo pudo tener alguna estrategia. Pero no la tuvo, solo confirmó un empecinamiento que no hace más que generar mayor confusión, ya que ni siquiera se sabe qué se persigue. Cuál es el beneficio y cuál es el costo.
Aquellos que decían que el principal objetivo del gobierno al mentir la inflación es pagar menos intereses por los bonos ajustados por CER, han visto su poca sustentación cuando el gobierno se endeuda al 15.6% anual con Venezuela, valores similares al mega canje de Cavallo. Ni hablar que por la subestimación del nivel de precios, hay una sobre estimación del crecimiento del PBI, por lo que el gobierno también paga más por los bonos ajustados por PBI.
Si no hay razones financieras y no hay razones económicas y la gente ya no le cree al INDEC, entonces vale la pena preguntarse si en realidad sus datos son, a esta altura, para engañar el propio gobierno. Si como explicó la presidente en su única conferencia de prensa, que la inflación del INDEC en realidad era correcta, entonces tenemos varias consecuencias inmediatas.
La primera es que no hay que tomar decisiones. Si todo está bien, no tengo que decidir y dejo que el tiempo pase. Imagínese el lector que el gobierno acepte que hay inflación, ¿que medidas debe tomar? Bajar la tasa de crecimiento del gasto público, hacer una política monetaria aún mas dura que la actual, negociar con la CGT que no hay mas aumentos salariales, es decir anunciar un plan antiinflacionario.
No entra en este gobierno hacer eso. Por lo tanto ¿para qué saber la verdad si total no voy a reaccionar al respecto?
Si este razonamiento es correcto, entonces estamos complicados. Porque se toman otro tipo de iniciativas con la decisión de dar buenas noticias (hay que recordar que el problema del gobierno es comunicacional, de relato según la presidente). En este contexto ingresan al Congreso dos proyectos de ley:
El primero es la re-estatización de Aerolíneas Argentinas donde le Estado se hace cargo de un muerto de 890 millones de dólares mas déficit operativo, con un discurso nacionalizador barato que no conmueve ya a nadie y se sabe que es un negocio de pocos.
El segundo es el proyecto de movilidad jubilatoria. Este proyecto surge por insistencia de la Corte Suprema de fijar un mecanismo de movilidad y es así como el ejecutivo envió un proyecto cuyo mecanismo de actualización está basado en un 50% en el promedio de aumento salarial y un 50% en la recaudación del sistema de seguridad social.
Suena justo y suena lógico, pero ese es su principal problema. El sistema paga las jubilaciones por los siguientes seis meses con el aumento que le surge de los seis meses anteriores. Por ejemplo el ajuste que se aplica durante el mes de marzo del 2009 y hasta septiembre del 2009 es el incremento que surge de aplicar los incrementos salariales y de recaudación de septiembre del 2008 hasta marzo de 2009.
Si la inflación es creciente, no hay ningún problema, ya que las jubilaciones se licuan, pero ¿qué pasa si hay un plan antiinflacionario? ¿Y si queremos bajar la inflación? ¿Se imaginan la presión fiscal que implicaría si la inflación bajara abruptamente? Las jubilaciones y pensiones son el 30% del gasto fiscal.
Entonces, ¿no se debería aprobar la movilidad después de haber estabilizado la economía?, ¿no es una irresponsabilidad hacerlo ahora? Acorde a los datos oficiales, si se hiciera el ajuste ahora, en septiembre del 2008 el incremento sería cercano al 26%. Esto representa casi 18.000 millones de pesos al año. ¿Lo pueden soportar sin inflación los recursos públicos?
Ese es el problema de engañarse, que cuando no se tiene una visión global de los problemas, algunas buenas intenciones pueden terminar siendo contraproducentes para todos los ciudadanos, aún los que se pretendieron ayudar.
Hasta que no se resuelva el tema inflacionario, reconocerlo y luego atacarlo, todo lo demás son sólo fantasías que pondrán las cosas peor.
Los datos oficiales ¿nos engañan o se engañan?
Ya sabemos que la realidad no es lo que publica el INDEC, sino un dibujo, entonces el dibujo pudo tener alguna estrategia.