Más allá del peso político que ganó en los últimos meses a nivel nacional, Laura Montero, la ex ministra de Economía de Mendoza, sigue defendiendo con argumentos técnicos que la provincia necesita continuar siendo la opción que lidere el paso en el corredor bioceánico.
A la diputada, electa por la Concertación en 2007, le impacienta que la provincia se quede atrás ante San Juan en el desarrollo de la logística (caminos, pasos fronterizos, plataformas multimodales para la exportación) necesaria para que Mendoza sea la opción preferida de la mercadería brasilera, uruguaya y argentina que se embarque rumbo a Oriente y viceversa.
En vez de pensar en competir con los países latinoamericanos Montero visualiza la oportunidad de trabajar para “aprovechar el desarrollo industrial de Brasil y la habilidad comercial de Chile, que vende más de lo que produce”.
Ahora bien, el paso de Agua Negra, con el que Gioja logró entusiasmar a Lula la semana pasada, “no necesariamente elimina las posibilidades de desarrollo de los pasos mendocinos”, según sostiene Montero. “El de Agua Negra es un paso de altura y por lo tanto es más caro de operar. En cambio, Mendoza tiene pasos importantes y de baja altura como el Pehuenche, además de que tienen salida directa a los puertos de Chile.
Durante la administración de Cobos el cruce cordillerano más demorado del sur (Pehuenche) no tuvo corte de cintas porque surgió la necesidad de rediseñar la parte media de la traza ante un nuevo proyecto: el dique Portezuelo del Viento. Al mismo tiempo encararon el estudio del paso Las Leñas.
Al ser consultada sobre el destino de las salidas mendocinas al Pacífico, ante la aparente inminencia de Agua Negra, Montero responde que “eso va a depender de la iniciativa del gobierno provincial, si genera servicios y vincula mercados (…) Nosotros dejamos desarrollamos el proyecto de Mendoza Logística, yo viajé en dos oportunidades a Buenos Aires para buscar fuentes de financiamiento y le presenté el proyecto a la vicepresidenta del Banco Mundial (Pamela Cox)”.
Si de algo está segura es de que Mendoza necesita diversificar su economía en el mediano plazo. Como si fuera una obviedad (y no lo es) la ex ministra cuenta que cuando asumió en el 2004 se dijo a sí misma: “No voy a quedarme con vitivinicultura y petróleo, como tampoco me voy a encerrar entre el Desaguadero y la montaña”.
Un paso sin cuellos de botella permitiría conectar a las cuatro potencias que forman el BRIC, cuyo crecimiento en los últimos años ha sorprendido al mundo.
La ex funcionaria cobista está convencida de que Mendoza puede aprovechar su posición geoestratégica no sólo para colocar sus productos en esos mercados sino también para convertirse en un polo económico, similar a los que se forman alrededor de los puertos.
Se refiere a modelos de negocio que revitalizarían con éxito al sector pyme de la provincia. “Por ejemplo, la empresa Agrión Las Piedras (firma de capitales chilenos) que exporta alimentos balanceados se instaló en la Ruta 7 (Palmira). Desde allí traen productos de La Pampa para preelaborarlos antes de enviarlos a Chile”, explicó a MDZ.
Su idea central como titular de la cartera económica era planificar estrategias “para romper el dominio de siglos de que todo mirara al puerto de Buenos Aires”.
Con esta visión de las posibilidades de desarrollo local, proyectó crear a trávés del IDITS (Instituto de Desarrollo Industrial, Tecnológico y de Servicios) dos plataformas multimodales, que describió dentro del programa Mendoza Logística.