La campaña actual de granos ya superó los 47 millones de toneladas de soja, pero si los productores deciden no vender ni realizar inversiones, repercutirá en las distintas actividades de la cadena agroindustrial.
La implantación de trigo no llega todavía a las 600 mil hectáreas, un 40 por ciento menos que el año pasado para esta época, y sin pronósticos de lluvias por el momento que den un giro positivo al deprimido estado de las actividades agrícolas.
Las escasas precipitaciones en las zonas centrales de la región pampeana y en el norte de Buenos Aires ingresó la siembra de trigo en la ventana de las variedades de ciclos cortos porque ya finaliza el tiempo de los ciclos largos e intermedios.
El 63,6 por ciento del trigo implantado hasta el momento pertenece al Nordeste argentino. Para esta época el año pasado, según la Bolsa de Cereales, se habían cultivado 830 mil hectáreas.
La producción de trigo de la campaña 2008-2009 se encuentra exprimida por la sequía que produjo el fenómeno climático La Niña, por el conflicto agropecuario de precios y restricciones a las exportaciones y, al estar en la fase de la siembra, pertenece al confuso futuro de la agricultura argentina.
"El aumento en los costos de los insumos marcan una reducción en el nivel tecnológico de las primeras siembras", dice el Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales lo que significa una importante caída en la venta de fertilizantes.
En cambio, otros números auguran que a pesar de las diversas contingencias climáticas que la hicieron peligrar, la campaña 2007-2008 finalizará con éxito cuando se levante el restante porcentaje de la superficie cultivada en Argentina que aún tiene algo de maíz, soja, sorgo granífero, maní y arroz.
Los técnicos privados y de las instituciones oficiales que recaudan información coinciden en que la producción de la campaña primavera-estival 2007-2008 puede cumplir con las estimaciones oficiales que indican más de un 4.9 por ciento que la del período anterior que finalizó con el récord 94.385.000 de toneladas de granos.
Los principales cultivos argentinos demandados por el mundo son soja, maíz, trigo, girasol (2.66 millones de hectáreas), lino, cebada cervecera y forrajera, centeno, maíz, mijo, sorgo granífero, alpiste, arroz, avena y girasol.
La cosecha de soja superó los 47 millones de toneladas
A pesar de lo cosechado, los productores han decidido no vender lo que repercutirá en la cadena agroindustrial. En tanto, el trigo se ha visto seriamente afectado por la falta de lluvia, además del conflicto agropecuario.