Crónica de un final anunciado

La renuncia de Martín Lousteau al ministerio de Economía era esperada, pero se precipitó en las últimas horas por declaraciones del ministro y rencillas internas dentro del gabinete.

Todos esperaban la salida del joven ministro pero faltaba la decisión final. Es probable que el propio Lousteau haya elegido salir dejando en claro que no era un tonto, como casi todos lo calificaban, por su pobre actuación y casi nula participación en las decisiones económicas más importantes.

A sus peleas con el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, se debe agregar un discurso pronunciado esta semana, en la que el ex funcionario abogó por una inflación “razonable y previsible”, dando clara cuenta que la inflación era más alta de lo que marca la pauta oficial. Además, había dicho que un crecimiento del 5% anual era una tasa más que razonable.

Ayer, el presidente Kirchner le contestó en un  acto partidario, afirmando que “contra lo que algunos piden, no vamos a enfriar la economía para que el pueblo pueda seguir consumiendo”.

Además, en algunos corrillos, se comentaba que el saliente funcionario se habría negado a refrendar un decreto que le da mayores atribuciones al secretario de Comercio, Guillermo Moreno.

Más allá de las crónicas, probablemente sea utilizado como culpable de la crisis del campo, al sacar el sistema de retenciones móviles, que terminaron generando el paro agropecuario.

Lo cierto es que su paso fue bastante lúgubre y seguramente será igual el camino que le depare la función a su sucesor. Es que la economía es manejada personalmente por Néstor Kirchner, un ministro consorte en las sombras y todos los ministros que ocuparon la cartera después de Lavagna, fueron figuras decorativas.