Según datos del Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG), la Argentina tuvo una producción de 38,6 millones de metros cúbicos de petróleo en 2005. Al año siguiente, ese número cayó a 38,2 millones, recoge hoy totalnews.com.ar.
El año pasado no fue la excepción: en los primeros ocho meses del año las operadoras no lograron revertir la baja. La caída de la producción de crudo y gas natural, siempre tomando los primeros ocho meses cayó un 2,1% y un 1,2%, respectivamente.
Así las cosas, la Argentina ve caer su producción como nunca en su existencia, sufre escasez de gas y gasoil y dejará de ser, en poco tiempo, exportador neto de crudo.
¿Qué sucede? Pues bien, la mano de la regulación estatal ha hecho lo suyo en este sector. Retenciones, precios internos regulados informalmente por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y más recientemente prohibiciones para exportar son un cóctel demasiado fuerte como para que la industria quede indemne.
A esto se suma una cuestión adicional: el vencimiento de los contratos de concesión de las áreas petroleras que caducarán en 2017. Según el pensamiento de los empresarios del sector, el horizonte que debe tener una petrolera para hundir inversiones debe ser mayor. Y entonces deberá renegociar su contrato. Mientras tanto, la producción cae.
La extracción de crudo sigue en baja
Mientras el petróleo -junto con el oro- son las vedettes de los mercados de todo el mundo con sus precios que baten récords todo el tiempo, cuando las inversiones petroleras se pelean por llegar a varios países del mundo en busca de áreas para explorar y cuando las energías alternativas aún están lejos de poder disputarle el liderazgo al crudo, en ese mismo momento, la producción en la Argentina decae.