El Banco Central planifica un 2009 con un crecimiento económico cerca del 3%, un superávit comercial (la diferencia entre exportaciones e importaciones) de US$ 6000 millones, adelantos transitorios al Tesoro por más de $ 5000 millones, tasas de interés tendientes a tratar de amortiguar la salida de capitales y una continuidad en la política de devaluación administrada del peso.
El plan monetario del año próximo, que el presidente del BCRA, Martín Redrado presentará la semana próxima ante el Senado, buscará mantener el difícil equilibrio entre la necesidad de sostener el impulso del nivel de la actividad y a la vez cierto sesgo restrictivo para desacelerar la fuga de las divisas, que en los últimos 18 meses ascendió a US$ 26.000 millones.
Según publica La Nación en su edición de hoy, aún restan definir aspectos importantes de este esquema, pero que las discusiones mantenidas hasta ahora entre la entidad monetaria y el Ministerio de Economía presagian cierta continuidad respecto de la estrategia de este año.
Al respecto, la última proyección surgida del Palacio de Hacienda indica un crecimiento del PBI en 2009 del 3,1%, con un arrastre estadístico muy leve por los malos resultados que se prevén para el último trimestre de este año.
Este frenazo, desde el 9% en 2007 hasta un escenario en el cual algunos analistas privados prevén una potencial caída del PBI, no llevará a que la política monetaria sea demasiado expansiva, porque las autoridades de la entidad creen que la responsabilidad primaria para asegurar la recuperación debe estar del lado fiscal.
"En la política monetaria hay condicionamientos importantes: las tasas de interés deben ser mayores o iguales que la expectativa de devaluación y hay que tratar de generar estabilidad monetaria y financiera", indicó un funcionario, atento a la incertidumbre (y a las maniobras) del sector privado y, a la vez, a la presión devaluacionista de ciertos sectores político-económicos.
Pero el mayor condicionamiento que destacan los funcionarios del Central es la crítica coyuntura internacional, que llevó a una brusca caída en los precios de las materias primas que exporta la Argentina. Por esta razón, en los primeros cálculos oficiales se proyecta una reducción del 50% en el superávit comercial: de unos US$ 12.000 millones este año a 6000 millones el próximo, saldo que igualmente supera el previsto por varios analistas.
Las proyecciones comerciales suenan bastante más reconfortantes que el balance de la cuenta capital en la balanza de pagos, que terminaría este año con una caída de US$ 20.000 millones y que, en 2009, tratará de apuntalarse si se apaciguan la incertidumbre local y la crisis externa.
Parte del esfuerzo para mejorar esa cuenta, admiten, se relaciona con la certeza de que la Argentina podrá pagar sus vencimientos por US$ 20.000 millones en 2009. En ese plano, el Central reconoce que las reservas contribuirán, por vía de los adelantos transitorios, en un monto superior a los $ 5000 millones.
Frente a los nervios privados por ese aporte, las autoridades del Central explican: "Es natural que luego de acumular reservas en los años de expansión, como una política anticíclica, sin financiar al Tesoro ni a los bancos, ahora se contribuya al financiamiento del sector público".
En cambio, en el campo monetario el Central se siente más cómodo porque "este año se cumplirán las metas de M2 [circulante más depósitos a la vista] público y privado", y el año próximo tal vez se fijen metas trimestrales, "ya que los depósitos oficiales tienen una gran volatilidad y no reflejan la conducta del público", detallaron.
De un final de 2007 cuando el esfuerzo estuvo concentrado en "colaborar para contener la inflación", se pasó un año más tarde a "sostener la demanda de dinero", lo que facilitó ubicarse este año dentro de los parámetros del programa monetario.
Devaluación
Frente a los misiles que se cruzan desde diferentes sectores por el ritmo de la devaluación, bastante menor que la registrada por Brasil, las autoridades del Central reafirmaron la idea del "gradualismo", aunque parte del mercado afirme que los inversores financieros ya les tomaron el tiempo a las intervenciones oficiales.
"Hay tres caminos vedados para la Argentina: la flotación libre, por la alta dolarización de los pasivos; el tipo de cambio fijo (y por eso cuando podemos hacemos bajar o subir el valor de la divisa) y la indexación por la vía de un salto brusco, que puede llevar a una carrera de precios, salarios y tipo de cambio", detalló la fuente.
El funcionario dijo que aun con bajo crecimiento o una eventual recesión, esta carrera puede terminar muy mal, "como lo demuestran las situaciones del pasado reciente en la Argentina (1988-1989)".
Por ese motivo, al margen del diagnóstico racional que elaboran casi en forma cotidiana, en el Central rezan para que la situación internacional (e interna) le quite presión al continuo aumento del dólar.
El Banco Central espera un crecimiento del 3% para el 2009
Prevé un superávit comercial de US$ 6000 millones.El plan monetario del año próximo, que se presentará la semana próxima ante el Senado, buscará mantener el difícil equilibrio entre la necesidad de sostener el impulso del nivel de la actividad y a la vez cierto sesgo restrictivo para desacelerar la fuga de las divisas.