La Argentina está cambiando abruptamente su manera de enfrentar la crisis. Hace dos meses atrás el gobierno decía que estábamos lejos del mundo, no anunciaba medidas, dejaba el tipo de cambio en $3,05 y huían 20.000 millones de dólares en menos de un año, pero ahora se pasó a reconocer la crisis y tomar medidas concretas, diseñando un plan en donde se conjugan la violación de derechos de propiedad, la devaluación del tipo de cambio y medidas de estímulo al consumo.
Con la violación de los derechos de propiedad el Estado se hizo de 90.000 millones de pesos en bonos, acciones, plazos fijos, fideicomisos, entre otros instrumentos financieros que estaban en manos de las AFJP. Con este dinero se asegura que no entrará en cesación de pagos durante el año 2009.
Para no caer en default el gobierno puede recurrir a varias herramientas, en primer lugar lograr un amplio superávit fiscal que le permita afrontar la mayor cantidad de vencimientos posibles. En segundo lugar, tratará de renovar la deuda a futuro, ya sea canjeando los préstamos garantizados, como también los bonos a vencer. En tercer orden, trabajará para poner en venta las acciones en poder de las AFJP, aceptando en parte de pago títulos públicos a vencer. Con todas estas posibilidades a mano resulta difícil que en el año 2009 Argentina caiga en cesación de pagos.
La devaluación del tipo de cambio juega un rol fundamental en la estrategia del gobierno para no profundizar la crisis interna. El tipo de cambio se encamina a ubicarse en la zona de 3,80-4,00. La razón es muy simple, la cotización internacional de la soja sigue en baja, si a esto le sumamos una retención del 35% el negocio se hace trizas.
El gobierno necesita mejorarle la rentabilidad al hombre de campo para que proceda a sembrar la soja este año y solo lo logrará bajando las retenciones del 35% o bien devaluando la moneda para llegar a un precio en pesos que incentive a los hombres de campo a que sigan sembrando.
Por otro lado, una devaluación del signo monetario pondrá una barrera natural al ingreso de productos importados, con un Brasil que sigue devaluando y coloca al real en 2,50 por dólar, cuando hace tres meses atrás cotiza a 1,50 por dólar.
La suba del tipo de cambio, traerá como correlato una fuerte baja de las importaciones, lo que permitirá que argentina muestre un superávit comercial y le ponga un freno a futuro a la suba del tipo de cambio. Las devaluaciones tienen efectos colaterales muy nocivos para el conjunto de la sociedad, ya que acentúan la desigualdad social, trae consigo una baja de los salarios reales, más inflación y deterioro de la calidad de vida.
Las medidas de estímulos al consumo pretenden inyectar préstamos por un total de 13.400 millones de pesos, que apenas representan el 1% del conjunto de bienes y servicios que se producen en el país. Es una suma insignificante para reactivar la economía, pero siempre bienvenida si ayuda a un sector de la producción.
El problema es que la presidente anunció los montos de préstamos, con dinero proveniente de lo que se apropió de las AFJP, sin embargo no dijo aún cuándo, cómo y dónde se podrá obtener dicho dinero, qué plazo financiará y a qué tasa de interés. Todo esto no parece un detalle menor cuando de promesas se trata.
El negocio de diciembre
Los bonos argentinos están a precios muy bajos, tan bajos que lucen muy atractivos como es el caso del Boden 2012. Este título paga renta semestral de acuerdo a la evolución de la tasa libor a 180 días que se ubica en el 3,12% anual.
Esta renta las abona en febrero y agosto de cada año. La amortización la paga en agosto de cada año y es el equivalente al 12,5% del capital. Restan cobrar 4 amortizaciones que equivalen al 50% del título. Puntualmente, su cotización en el mercado es de U$S 24,70, durante el año 2008 se cobra U$S 1,50 de renta más una amortización de U$S 12,50 con lo cual se recuperan U$S 14,00, por ende el título nos quedaría a un costo de U$S 10,70 cuando nos restarían cobrar tres amortizaciones de U$S 12,50 y tres años de renta por delante a tasa variable en dólares.
Si medimos el rendimiento del Boden 2012 en función de la tasa interna de retorno nos está dando un rentabilidad anual equivalente al 48%, lo que luce atractiva, pero da temor a invertir por miedo a que no se pague.
Si compramos el Boden 2012 a precio de mercado en pesos y lo dividimos por los dólares a cobrar a futuro, esto quiere decir lo pagamos $ 90,25 y a futuro recibimos U$S 50,00 esto implica que estamos comprando dólares hoy a un precio de 1,80 cuando en el mercado esta a 3,45, casi a la mitad de su valor.
Si bien es un riesgo porque estamos comprando un título público, no deja de ser tentador el negocio, cuanto a menos de un año. Si el gobierno cumple con la promesa de pagar este título se recuperará el 57% del dinero invertido.
Puede dar temor, pero los negocios serán a futuro con esta dinámica. Un plazo fijo en dólares en el exterior en un lugar seguro rendirá el 1% anual, el Boden 2012 el 48% anual. En el intermedio hay muy poco para elegir, cuando se trata de renta en dólares con instrumentos locales.