¿Qué harán cuando llegue la crisis?

En Argentina, la Presidenta ha tenido dos semanas de anuncios rimbombantes destinados a estimular el mercado interno, usando en todos los casos fondos hoy manejados por el Anses. Un gran despliegue cuando la crisis todavía no llegó.

Cuando esta semana, la Reserva Federal de Estados Unidos decidió bajar la tasa de referencia a un mínimo histórico de 0,25%, el electo presidente norteamericano Barack Obama dijo que “Estados Unidos se quedó sin municiones”.

En Argentina, la Presidenta ha tenido dos semanas de anuncios rimbombantes destinados a estimular el mercado interno, usando en todos los casos fondos hoy manejados por el Anses. Un gran despliegue cuando la crisis todavía no llegó.

Aunque el gobierno siga negando todo, la utilización de los fondos previsionales incautados por gobierno para hacer políticas activas, se está transformando en la única herramienta de la que dispone el gobierno de Cristina Kirchner, mientras algunos sectores sigue aplastados, como los vinculados al campo, la lechería y la ganadería y todas las economías agrarias distantes de la pampa húmeda.

El gobierno se imaginó una estrategia que combinaba una acción para agrandar la caja y otra para gastarla. La primera se compuso de varias medidas, todas discutibles, como la apropiación de los fondos de las AFJP, la moratoria impositiva y provisional y el blanqueo de capitales. Adicionalmente, hay que computar muchos subsidios que dejarán de pagarse.

Entre los gastos, aparecieron los planes para el sector automotriz, los anuncios de obras públicas (reconocieron que algunos ya se habían anunciado antes), el plan “heladera”, la derogación de la tablita de Machinea y la asignación especial de 200 pesos para los jubilados.

Las dos últimas merecen una consideración especial. En el caso de los jubilados, la asignación es muy magra, visto que la mayoría cobra menos de $ 700 mensuales. Además, el Anses ya tenía un superávit de 4.000 millones que podría haber permitido dar aumentos mayores a los previstos.

En el caso de la Tablita de Machinea hay que hacer una aclaración. Esta medida, calificada como popular y pedida por la CGT, solo favorece a 300.000 personas que ganan más de 7.500 pesos mensuales. Probablemente quieran quedar bien con algún sector acomodado de la clase media. El viernes el INDEC informó que el salario medio del sector formal en la Argentina es de 2.500 pesos mensuales.

Pero no hubo ninguna medida que favoreciera a los sectores mayoritarios que están muy lejos de esa remuneración, ni a los que trabajan en negro y son el 40% de la masa trabajadora. Una rebaja del IVA del 3% hubiera sido más justa, más equitativa y más igualitaria, aunque el beneficio para los más pobres hubiera sido proporcionalmente mayor.

La realidad es que la Presidenta está quemando las naves solo con un objetivo: las elecciones de 2009 y, después, el vacío. Se habrá quedado sin recursos para enfrentar la parte más gruesa de la crisis y en los dos últimos años de mandato.

Es que las condiciones internacionales no parecieran tener cambios en el mediano plazo. Una señal clara de esto que, al bajar las tasas norteamericanas, se comenzó a devaluar fuerte el dólar frente al euro y al yen. Sin embargo, los precios de las materias primas no reaccionaron y el petróleo, pese a la rebaja récord de producción de la OPEP, bajó a 34 dólares el barril, valor que no registraba desde 2004.

Hay una situación de recesión mundial causada por una desconfianza generalizada. Los bancos se fondean de los gobiernos pero no prestan o no bajan las tasas. Los consumidores del mundo (salvo en la Argentina) reaccionan con cautela, no quieren endeudarse y buscan resguardos seguros para sus ahorros.

Tanto en 2009 como en 2010 los mercados mundiales se mantendrán en baja y hay que tener mucha mayor cautela con el manejo de los fondos públicos, tanto en la Nación como en las provincias.

Por esta misma razón aparece como una imprudencia la norma de la Legislatura provincial que autorizó a gastar 100 millones de pesos del Fondo Anticíclico, solo para mantener un nivel de gastos ineficientes y sobredimensionados.

Una medida de este tipo sería comprensible si las autoridades actuales terminaran su mandato el año próximo, pero no es así. Les quedan tres años de mandato. ¿Qué harán cuando llegue la crisis?