Paul Krugman, crítico de Bush y defensor de la globalización

Una nota de Britta Gürke, de la agencia DPA.

Foto: web
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El nuevo premio Nobel de Economía predijo la crisis ecónomica mundial y ahora aprovecha cada oportunidad para meter el dedo en la llaga con sus lúgubres visiones sobre el futuro. A Paul Krugman le gusta ser bastante agorero, una actitud, por lo demás, con la que ha llevado a menudo la razón durante los últimos meses.

Otro de los pasatiempos de Krugman, que tiene también un blog llamado "La conciencia de un liberal" en Internet, es dar varapalos al aún presidente de Estados Unidos, George W. Bush. Pero el Nobel de Economía que recibe hoy le fue concedido por sus teorías científicas sobre el comercio exterior y la geografía económica, en las que trabajó hace varias décadas.

El galardón también estaba entre las muchas predicciones de Krugman. "Para ser totalmente sincero, yo ya sabía que esto llegaría algún día", dijo el economista en octubre, cuando le comunicaron la decisión del comité. Las teorías sobre el comercio exterior por las que ahora recibe el premio las desarrolló muy joven, antes de cumplir los treinta años, y ya entonces fue elogiado por la simpleza y fácil aplicación de sus postulados.

Ahora, Krugman muestra su destreza para explicar asuntos complejos en palabras sencillas con su columna en el "New York Times", entre otros, en la que comenta y analiza con agudeza decisiones políticas actuales. Actualmente exige vehementemente que se inyecten más recursos en la economía estadounidense. "Sólo de esa manera podemos detener la caída en picado", argumenta.

En su diario de Internet, se expresa de manera más personal: "He estado pensando mucho sobre las perspectivas económicas para el próximo año, y he sentido miedo" -confesó Krugman hace pocos días-. "Yo me pregunto: ¿Es que podremos detener siquiera la caída libre antes de que el desempleo alcance una cifra de dos dígitos?" Sus lectores esperan ávidos sus novedades, y apenas unos minutos después de la publicación de su última profecía ya hay cientos de comentarios en el blog.

Su habilidad con los números, así como su particular visión lúgubre del futuro, la aprendió Krugman de su padre, un vendedor de seguros. El laureado economista nació el 28 de febrero de 1953 en Nueva York y creció en Long Island. Su abuelo, de origen judío, fue un inmigrante llegado de Bielorrusia.

Su propio curriculum académico es casi un ascenso en línea recta: después de estudiar Economía en Yale, en New Haven, empezó rápidamente una carrera prometedora. Ahora es docente de Economía y Política Internacional en la Princeton University de Nueva York.

Krugman también hizo pinitos en la política activa en algún momento: tras un corto y - según su propio juicio - desengañador paréntesis como asesor del gobierno de Ronald Reagan en los años ochenta, el economista estuvo a punto de quedarse a largo plazo en las cercanías de la Casa Blanca.

El recién electo presidente Bill Clinton lo invitó a una reunión para intercambiar opiniones, pero desistió de sus planes de fichar al simpatizante de la globalización para su administración tras el primer acercamiento mutuo. El mismo Krugman señaló después que el presidente lo había considerado probablemente demasiado "polémico" y "directo".

Hasta ahora Krugman no ha revelado qué hará con el dinero del premio, casi un millón de euros. En su vida privada parece haber encontrado la felicidad. Está casado en segundo matrimonio con Robin Wells, que también es docente en Princeton. Además de la música, Krugman es aficionado a un género literario en particular, que podría tener relación con la pasión que ocupa su vida laboral: en su tiempo libre al economista también le gusta entretenerse mirando hacia el futuro, sumido en lecturas de ciencia-ficción.