UE instó a EEUU a comprometerse con la crisis y apela a Obama

La debacle bancaria comenzó en Estados Unidos y, en consecuencia, deberá ser solucionada de manera conjunta con Washington, señaló el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, al finalizar ayer el encuentro de la UE.

Los primeros ministros de Francia e Inglaterra en el cónclave previo a la reunión del G-20 Foto: NA
Los primeros ministros de Francia e Inglaterra en el cónclave previo a la reunión del G-20 Foto: NA

Los representantes de la Unión Europea (UE) reunidos hoy en Bruselas declararon que esperan que Estados Unidos brinde un apoyo concreto para crear un nuevo orden financiero mundial y apelaron al compromiso del futuro presidente Barack Obama.

La debacle bancaria comenzó en Estados Unidos y, en consecuencia, deberá ser solucionada de manera conjunta con Washington, señaló el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, al finalizar hoy el encuentro de la UE.

Los 27 jefes de Estado y de gobierno acordaron que adoptarán una postura común durante la próxima cumbre del G20, a celebrarse el próximo 15 de noviembre en Washington.

"Esperamos que (el futuro presidente de Estados Unidos, Barack) Obama busque generar a nuestra par una mayor justicia en el mundo", declaró Sarkozy, cuyo país ocupa actualmente la presidencia rotativa de la UE.

La Unión abogará por reforzar el control de los mercados financieros. Para el bloque europeo, las agencias calificadoras, que evalúan la capacidad crediticia de Estados y de grandes compañías, también deberían ser sometidas a nuevas estructuras de control y los incentivos otorgados a los altos gerentes suspendidos.

El 15 de noviembre, la cumbre congregará en la capital estadounidense a los representantes de los 20 mayores países industrializados y emergentes, el G20, para acordar un plan vigente para todo el orden financiero mundial.

"Estuvimos de acuerdo en que lo principal es aprender la lección que nos da esta crisis financiera y saber tomar las medidas para que esta crisis no se repita", señaló por su parte la canciller alemana, Angela Merkel.

El comienzo de la cumbre especial de los jefes de Estado y gobierno de la UE estuvo marcado por el desacuerdo entre Francia y Alemania, porque Sarkozy quiere reforzar el control político de las medidas de política monetaria, algo a lo que se opone Merkel.

La UE realiza esfuerzos por que España y Holanda participen en la cumbre financiera. El presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, señaló que esperaba poder concurrir al encuentro.

El presidente Sarkozy afirmó que "no se puede explicar que la octava economía más grande del mundo no participe" en la reunión, y que "no hay problema" por parte de Francia en "ceder una de sus sillas" a España. Pero "no soy yo quien tiene que decidirlo", añadió el mandatario.

Sarkozy se mostró solícito a ceder a Zapatero una de sus sillas en la cumbre. París cuenta con dos sillas por ser miembro del G8 y ocupar la presidencia rotativa de la UE.

Estados Unidos llamó a participar en la cumbre a los países integrantes del G20, entre los que se encuentran el G8 y países emrgentes como China, Brasil e India. España no integra ninguno de esos grupos.

La Casa Blanca guardó hoy silencio sobre la posibilidad de que España sea invitada a la cumbre de la próxima semana en Washington. Un funcionario de la Casa Blanca se remitió "a lo que diga la UE", y declinó comentar más allá. La fuente descartó también confirmar o desmentir si el gobierno estadounidense aceptará que la UE escoja eventualmente a España como su representante. "La Unión Europea está en la lista (de invitados)", fue la única respuesta.

Dentro del orden de las medidas, los estados de la UE decidieron incrementar su cooperación interna. Los países que atraviesen por dificultades económicas recibirán un respaldo aún más contundente. El fondo de emergencia de la UE pasa de 12.000 a 25.000 millones de euros (32.000 millones de dólares).

El detonante de la reforma fue la reciente ayuda de 6.500 millones de euros (8.200 millones de dólares) concedida a Hungría. No obstante, el fondo es una línea de crédito, con un límite determinado.

Por su parte, el primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker abogó hoy en la cumbre por una mayor regulación de los mercados financieros, aunque advirtió en contra de asfixiarlos. "Estoy a favor de más regulación, no estrangulación", afirmó.

En su opinión, son necesarias "normas de vigilancia conjuntas" para toda Europa, aunque "no necesariamente en la forma instrumental de una autoridad de vigilancia central en la UE".

La Comisión no forma parte del G20, sin embargo asistirá a la cumbre, mientras el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean- Claude Trichet, sólo podrá hablar con los ministros del G20, pero no con los jefes de gobierno.

Dada la dramática caída de los valores y las quiebras de entidades financieras, los europeos insisten en que deberá convocarse a una nueva cumbre entre fines de febrero y comienzos de marzo de 2009, es decir, 100 días después del inminente encuentro en Washington.