Aunque la charla fue dinámica y los temas a tratar resultaron de gran interés para todos, el menú que propuso el Chef de Azafrán, Pablo Ranea, sirvió para distraer a los comensales y quitar preocupación de la charla. También el maridaje de vinos que escogió el sommeliere Fernando Szczurowski permitió que las palabras salieran fluidas.
Ranea presentó en primer término un Amuse Bouche: una porción de shushi de atún rojo (un producto estrella en este momento, importado de Ecuador) con reducción de soja y palta. El plato llegó a la mesa mientras se servía un espumante Extra Brut de Bianchi.
Luego llegó la entrada, propiamente dicha, a modo de degustación de algunas de las opciones que ofrece el restaurante de calle Sarmiento: un tartare de atún rojo, gazpacho fresco con espárragos, pulpo confitado y ensalada Caesar con chivo. Esto llegó acompañado por un torrontés Andeluna 2007. “Dentro de los blancos es uno de los que más resiste las texturas grasas”, explicó el sommeliere.
El momento de la tabla de campo y la tabla especial con carnes ahumadas, de ciervo, jabalí, faisán y salmón vino después. Se trata de un producto tradicional de Azafrán. Y para terminar fue descorchado un malbec joven, con ocho meses de barrica: un Punto Final Malbec 2007.
Otras opciones
El chef Pablo Ranea propuso, como platos nuevos de estación una ensalada caesar (se llama así porque fue creada por el Hotel Caesar) con chivo o con atún rojo. “Son platos livianos y frescos como el tartaer de atún rojo, con gazpacho, langostinos y espárragos tibios. Otra opción es el atún sellado con puré de papa saborizado con wisabi, salsa criolla con mango y reducción se soja”.
En Azafrán mantienen el tradicional trío de empanadas (molleja, chorizo y morcilla, así como también el solomillo de cerdo con arándanos, peras y champignones en masa philo.