Aumenta la cantidad de locales comerciales sin alquilar

El mercado inmobiliario mendocino está atrapado en un dilema. El valor de los alquileres de locales comerciales y oficinas continúa actualizándose y, al mismo tiempo, la mayor parte de los negocios deben enfrentar una merma repentina en sus ventas que les exige acortar gastos.

Foto: Marcelo Ruiz /MDZ
Foto: Marcelo Ruiz /MDZ

El mercado inmobiliario mendocino está atrapado en un dilema. El valor de los alquileres de locales comerciales y oficinas continúa actualizándose y, al mismo tiempo, la mayor parte de los negocios deben enfrentar una merma repentina en sus ventas que les exige acortar gastos. El resultado surge a la vista de quien suele recorrer las calles comerciales del Gran Mendoza: cada vez más locales desocupados.

Fue el comentario esta semana, entre los comerciantes de calle Las Heras, en Ciudad, el hecho de que el local de ropa tejida Mauro Sergio cerrara sus puertas. Desde el viernes pasado las persianas del local permanecen bajas y arriba un cartel enorme anuncia que se alquila. “Le quisieron aumentar el alquiler de 10 mil pesos a 14 mil, están locos”, reveló a MDZ un comerciante vecino.

Aunque este medio no pudo confirmar el incremento del 40% en el valor de la renta de ese inmueble específico, lo cierto es que en la misma zona del microcentro los inquilinos de otros locales ratificaron que los contratos de renta que se renovaron en los últimos dos meses llegaron con incrementos porcentuales superiores incluso.

Si bien le habían mantenido fijo el alquiler mensual durante años, la joyería Betiana ha duplicado el monto a pagar por la renta de su local en calle Las Heras. A partir de octubre comenzó a abonar 2.500 pesos mensuales, contra 1.200 pesos mensuales que abonó hasta entonces. Todo ocurre justo ahora que se han retraído las ventas: “Vamos a ver qué pasa a fin de año, pero lo peor va a ser enero” sostuvo la dueña del negocio al ser consultada sobre el modo en que cubriría la diferencia.

Otros comerciantes, ante el necesario ajuste han preferido retirarse del local que alquilaban para cambiar por otro más económico o, directamente, cerrar.

Esta vorágine de negocios que aparecen y desaparecen, que no era vista desde el año 2003 en que hubo un boom de aperturas en el Gran Mendoza, es explicada en forma clara por Mónica V. de Carvallo, de la inmobiliaria Contacto: “La gente ahora tiene miedo y compra menos, entonces los negocios no venden los suficiente y no les cierran las cifras”, para mantener el alquiler que tenían.

Lucrecia paga 1.500 pesos por mes para conservar un pequeño local de ropa en avenida Las Heras, entre España y Mitre. “Lo mantenemos porque trabajamos la familia, a fin de año nos aumentan de nuevo, pero no sabemos cuánto todavía”, dijo la señora y se puso a doblar remeras para despejar el pensamiento de su cabeza. Desde la mitad del año a esta parte las ventas en su negocio se vinieron a pique y difícilmente reputen lo suficiente para las fiestas.

Es así como reaparecen los huecos de locales vacíos en calle Colón, Vicente Zapata, Alem, Las Heras, Godoy Cruz, Catamarca, Buenos Aires, 9 de julio hacia el Norte, entre otras. Aunque también en Arístides Villanueva el restaurante La Mica desocupó una vistosa esquina en las últimas semanas.

Las transacciones no se frenaron, sino que se hicieron más lentas, más pensadas, aseguran en el sector.

En cambio, las zonas “de mayor afluencia peatonal y de doble tránsito”, principalmente en el microcentro, no pierden inquilinos, asegura Fernando Puebla, el presidente del Colegio de Corredores Inmobiliario. Son además los locales por los que se pagan alquileres que en algunos casos superan los 15 mil pesos por mes, como es el caso del negocio Todo Moda ubicado en la avenida San Martín.

En este mismo sentido es que “los locales grandes se vienen achicando y se acercan más al kilómetro cero, como ocurrió con The Sportsman”, agrega el representante de los corredores.

Acomodarse

Puebla convoca a los propietarios a “flexibilizar” los contratos con los inquilinos, sobre todo con los inmuebles para comercios que sean “chicos y con pocas posibilidades de desarrollo importante a futuro”.

Cuando el inquilino regatea el precio del alquiler, las inmobiliarias ofrecen cobrar en cuotas el mes de depósito y “acomodan” su porcentaje de comisión. También los dueños de los inmuebles, cuando corren el riesgo de quedarse con el local vacío durante demasiado tiempo optan por acercar posiciones respecto del locatario.

Pero al mismo tiempo deja en claro que es muy diferente alquilar un local comercial a un inmueble para vivienda porque en el primer caso tiene mayores cargas impositivas tanto para el locador como para el locatario. A partir de los 1.500 pesos mensuales los contratos son alcanzados por el IVA (21%) y en Mendoza, desde hace algunos años dejaron de estar exentos del impuesto a los sellos.

Acomodarse y flexibilizar todavía no significa bajar los valores. Si la tendencia de creciente oferta y poca demanda de locales para instalar comercios u oficinas se mantiene, el ajuste de los precios será necesario si no imprescindible.