Una amnistía inmoral

La moratoria anunciada por el gobierno se transforma en sistema de premios y castigos al revés. El que cumple la ley se siente burlado y el que la viola termina premiado. Es muy difícil que una sociedad funcione bien con estos disvalores.

Entre los anuncios que hizo la Presidenta esta semana, apareció el de una gran moratoria que pretende agrandar la base de contribuyentes o redimensionar la estructura de cada uno de ellos para tenerlos mejor identificados hacia el futuro.

En la lógica del recaudador, el pensamiento es “lo que no cobramos, ya está perdido, pero debemos hacer esto para que los evasores, al menos, comiencen a pagar desde ahora”.

En la forma que está planteado el proyecto de ley se llega a extinguir la acción penal de aquellos que estaban denunciados, procesados y hasta condenados por la justicia por evasión impositiva. Con esto deja de ser delito haber emitido facturas truchas (caso Skanska), o por tener personal en negro, ya sea en forma directa o a través de cooperativas de trabajo truchas.

Se incluyen en la misma moratoria, los delitos por sub facturación o sobre facturación de importaciones o exportaciones, ya sea para evadir impuestos o retenciones o para aumentar los reintegros del estado.

La moratoria funciona como una gran amnistía, que es una especie de premio para los que no cumplieron con la ley y un castigo, por inocentes, a los que cumplieron en tiempo y forma y debieron asumir los costos del cumplimiento.

Las moratorias ya forman parte del folclore argentino y, como siempre, funciona para los grandes evasores. Si a usted le aplicaron una multa por no presentar declaraciones juradas, lo perseguirán con toda la artillería. Si usted fue Skanska, ahora lo ponen en el cuadro de honor.

El sistema argentino, ya incorporado como valor cultural, funciona como un sistema de premios y castigos al revés. Si cumplir la ley es la obligación ¿qué recompensa puede tener el opera dentro de ella? La única posible es saber que el que no la cumple es castigado. Pero si en lugar de castigo aparecen los premios ¿qué incentivo tiene el cumplidor para seguir haciéndolo? Solo los valores morales que lo lleven a hacerlo, porque el sistema legal  lo estimula a lo contrario.

Muy grave es el caso del trabajo en negro. Tener personal registrado es muy caro y no tenerlo representa un gran ahorro y una forma de competencia desleal. No pagar los impuestos también alimenta la competencia desleal.

Más allá de las consideraciones éticas que estamos haciendo, también hay una realidad. El que tiene empleados en negro y no quiso o no pudo blanquearlos en la época de expansión, mucho menos podrá hacerlo ahora.

El que sacó capitales sin declarar, algo tenía que ocultar y no cometerá el acto de inocencia de blanquearse, salvo que el blanqueo sea la forma de legalizar capitales de dudoso origen, vinculados con la corrupción o el narcotráfico.

Es otra forma de alterar los valores necesarios para vivir en sociedad con reglas de juego claras.