Francia y Alemania, dos de las economías más potentes de Europa, emprenden caminos separados pero en la misma dirección para combatir la grave crisis coyuntural y por ello la canciller germana, Angela Merkel, y el presidente galo, Nicolas Sarkozy, acordaron hoy en París consensuar las medidas.
Ambos coinciden en descartar la bajada del impuesto sobre el valor añadido IVA a diferencia de otros países como el Reino Unido. "Si reducimos el IVA, ¿qué aporta? Sólo precios más bajos. Creemos que otras medidas como las de insistir en innovación e investigación serán más efectivas para nuestras economías", explicó Sarkozy a la prensa tras el encuentro que mantuvo con la jefa de gobierno alemana en el marco de la décima cumbre bilateral.
Al descartar la reducción del IVA, Merkel señaló: "Un IVA más barato no es la solución correcta para Francia y Alemania". "En eso estamos de acuerdo", precisó.
Sarkozy, para resaltar la actuación conjunta, afirmó: "Actuamos y pensamos en paralelo y eso también es posible".
Sin embargo, no anunciaron medidas concretas. "Acabamos de encaminar nuestro paquete", dijo la canciller. Los pronósticos coyunturales cambian "a diario, casi cada hora", añadió la mandataria, quien explicó que a principios de enero la coalición que gobierna Berlín estudiará si es necesario emprender otras acciones y éstas serán consensuadas con Francia y otros socios.
Con el trasfondo del paquete de rescate estimado en 130.000 millones de euros, que la Comisión Europea lanzará el miércoles, Merkel advirtió en contra de aportaciones adicionales.
La canciller señaló que los 130.000 millones no son una "orden" de Bruelas, sino una "cantidad de referencia". Agregó que Alemania ya ha tomado medias concretas y ahora hay que dejar que surtan efecto.
Se mostró además interesada en las medidas que no suponen un gasto adicional, y Sarkozy la apoyó señalando: "Se puede hacer mucho sin movilizar dinero".
Sarkozy señaló que Berlín y París son conscientes de su "especial responsabilidad" de volver a encauzar a toda Europa hacia el crecimiento.
Los analistas franceses señalan que Berlín, a diferencia de París, tiene un considerable margen de maniobra con un presupuesto casi equilibrado para convertir a Alemania en la locomotora de la zona euro.
"Nosotros queremos que Alemania y Francia sean los motores en la investigación y en la innovación", afirmó Sarkozy.
Otro punto de coincidencia entre ambos mandatarios es su apoyo a la industria del motor. "No vamos a dejar que la industria automovilística se hunda", afirmó el presidente. "En Alemania existe la misma voluntad política", añadió. Se puede actuar "tal vez a través de los impuestos, tal vez con medidas enfocadas", sobre eso "hablaremos".
El mandatario galo reconocía no obstante la complejidad del tema ya que en Alemania y Francia no se fabrican los mismos vehículos.
Merkel y Sarkozy se mostraron optimistas sobre un acuerdo para proteger el medio ambiente en la cumbre de la UE que se celebrará en diciembre.
La canciller alemana advirtió en contra de que el paquete climático repercuta negativamente en recortes de puestos de trabajo.
Sarkozy explicó: "Avanzamos en el paquete climático extremadamente complejo". El mandatario señaló que se han acercado las posiciones de la Comisión y las de los países miembros. "Hay buenas esperanzas de conseguir el objetivo". Queda por concretar el impuesto a la emisión de CO2 a los vehículos.