Default o no default, la discusión de los economistas para 2009

A la luz de las circunstancias que vive la Argentina, muchos especialistas se preguntan acerca del destino de la Argentina, es decir, si repetirá un default como en 2001 o podrá zafar de la situación.

Foto: Télam
Foto: Télam

Los economistas han vuelto a discutir de cara a 2009 sobre algo que parecía en el pasado para la Argentina: si el país corre riesgo de caer una vez más en cesación de pagos.
  
Como siempre entre los economistas hay dos lados del debate y están quienes dicen que la situación fiscal del país está deteriorada, mientras que otros auguran, con el actual panorama, al menos dos años sin problemas en el frente externo.
  
Las primeras discusiones comenzaron a darse cuando el índice EMBI –conocido como "riesgo país"-, que se relaciona con la cotización internacional de los bonos de la deuda pública argentina, alcanzó niveles similares a los de 2001.
  
Luego fue Mario Brodersohn, ex secretario de Hacienda durante el gobierno de Raúl Alfonsín, el que se preguntó en un "paper" si "el Gobierno podrá pagar los vencimientos de la deuda en 2009".
  
Según los cálculos del titular de la consultora Econométrica "la probabilidad de un default de la deuda ya forma parte del comportamiento actual del mercado de capitales doméstico e internacional".
  
Brodersohn consideró que "en el 2009 la mitad de los servicios de la deuda están en pesos y la otra mitad en dólares", ante lo que "el problema de fondo en el 2009 no son los pesos sino cómo conseguir los dólares necesarios para hacer frente a los servicios de deuda en dólares".
  
El economista estimó que los pagos en dólares suman 8.200 millones en 2009 y que, sumados a la fuga de capitales, podría registrarse "una pérdida en las reservas del Banco Central de 16.200 millones de dólares".
  
A Brodersohn se sumó ahora José Luis Espert, un economista ultra ortodoxo que nunca ocultó su disgusto con el kirchnerismo. Para Espert, Argentina está "al borde del default" y acusó al Gobierno de utilizar cualquier mecanismo para evitarlo.
 
 "Evitar un default de la deuda pública confiscando todo activo del sector privado que el gobierno encuentre a su paso, puede tener efectos bastante similares a defaultear de manera abierta", señaló.
  
Claro que los cálculos de estos economistas no son "palabra santa" para otros colegas. Por ejemplo, economistas de la Universidad Nacional de La Plata salieron a refutar los pronósticos de cesación de pagos.
  
En su blog economistasunlp.blogspot.com, dos profesionales de esa universidad nacional bonaerense estimaron a través de una serie de cálculos que "de no mediar algún acontecimiento que hiera de muerte al superávit fiscal, los servicios de la deuda publican se pueden ‘honrar’".
  
Los economistas consideraron que Brodersohn fue demasiado pesimista en las estimaciones sobre exportaciones para el año próximo y que por eso puede augurar un default.
  
Según estos profesionales platenses, al menos hasta 2010, si el resto de las variables continúan constantes, no habría problemas para enfrentar los pagos de la deuda pública.
  
En ese contexto, Ecuador, con el presidente Rafael Correa a la cabeza, decidió postergar el pago de un vencimiento con lo que la discusión sobre la legitimidad de la deuda externa en la región se actualizó.
  
Además, vuelve la discusión sobre la posibilidad de poder volver a recurrir al FMI, en caso de que se recomponga la relación con el organismo financiero internacional.
  
Claro que en ese contexto será clave la reforma del organismo multilateral que negocian los países industrializados y los "emergentes", incluida allí la Argentina.
  
Los países latinoamericanos y asiáticos no quieren saber nada con las famosas "condicionalidades" que solía imponer el Fondo a cambio de prestar dólares a bajas tasas.
  
La burocracia del FMI aún resiste y deja trascender su malhumor contra países como la Argentina que contradicen el discurso oficial del organismo.
  
Las definiciones que restan en 2009 sobre este aspecto son múltiples y resultará esencial en ese contexto conocer cuál será la estrategia que priorizará la gestión del norteamericano Barack Obama a la hora de montar una nueva estructura financiera internacional.