En medio de las excepcionales circunstancias planteadas por la actual crisis financiera internacional, el Banco Central Europeo (BCE) adoptará
medidas excepcionales: el jueves recortará probablemente sus tasas de interés, por segunda vez en un mes, mientras se frena la inflación y la economía se hunde.
Después de la Reserva Federal estadounidense (Fed) que recortó su principal tasa a su más bajo nivel a 1%, el BCE debería bajar la suya en medio punto a 3,25% durante la reunión de su consejo de gobernadores el 6 de noviembre.
El 8 de octubre, la principal tasa del BCE, que determina el nivel del crédito en los 15 países de la zona euro, ya había sido reducida en medio punto a 3,75% en el marco de una decisión concertada con los otros seis bancos centrales para luchar contra el deterioro de los mercados.
Un recorte es "posible" a principios de noviembre, había anticipado el presidente del BCE, Jean Claude Trichet. Inmediatamente, los mercados asumieron una baja en el precio del dinero de 50 puntos básicos (equivalente a 0,5%).
"En circunstancias normales, un segundo recorte de las tasas a un mes del primero, sería altamente improbable", subrayó Michael Schubert, economista en el Commerzbank. Pero la actual crisis, que para muchos observadores es la más grave desde la Gran Depresión de los años 30, exige decisiones excepcionales.
Pase lo que pase, el BCE no tiene dudas sobre los pasos a seguir. La inflación, contra la cual tiene que luchar por ser una de sus prioridades, se está frenando rápidamente, por efecto de la caída de los precios de las materias primas y por un respiro coyuntural.
En octubre, la inflación bajó a 3,2% interanual, según estimaciones provisionales de la Oficina Europea de Estadísticas (Eurostat), su más bajo nivel en nueve meses. En septiembre había alcanzado un 3,6% interanual, luego del 4% del verano (boreal) pasado.
A ese paso, probablemente se colocará dentro de los parámetros, es decir un poco por debajo del 2% como quiere el BCE. Pero al mismo tiempo, los temores por la economía siguen en aumento.
La última mala noticia fue que la confianza de los empresarios y de los consumidores de la zona euro cayó en octubre a su más bajo nivel desde 1993.
La baja del euro frente al dólar, que le da una ventaja competitiva a los exportadores europeos, está lejos de compensar la desaceleración de la actividad industrial, enfrentada a una demanda mundial en baja, al derrumbe del mercado inmobiliario, que es dramático en España e Irlanda.
La recesión que se viene tampoco incita al gasto, tanto más cuando el mercado laboral ya empezó a pasar factura: el índice de desempleo siguió estable en septiembre en 7,5% en la zona euro, pero la cantidad de desempleados sigue avanzando, según los economistas.
En esta crisis "todo ocurre muy rápido", destaca Holger Schmieding, jefe economista para Europa del Bank of America. "La inflación y el mercado laboral experimentaron una clara regresión, inclusive antes de que las cifras (ndlr: como el Producto Interior Bruto), confirmaran la entrada de la zona euro en recesión", afirmó.
Como el Banco de Inglaterra, el BCE tiene margen y buenas razones para recortar sus tasas de forma radical, dicen los expertos.Según Sunil Kapadia, del UBS, que predijo una caída del PIB de la zona euro durante seis trimestres consecutivos, apuesta a una reducción a 2% de la principal tasa del BCE hacia mediados de 2009, siguiendo la tendencia de sus homólogos.
La última vez que la tasa directriz del BCE estuvo en ese nivel fue en junio de 2003, cuando la entidad efectuó el último recorte de un ciclo iniciado a mediados de 2001 en medio del estallido de la burburja de internet, y amplificado luego por los atentados terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos.
El BCE se prepara para un probable recorte de sus tasas de interés
En medio de las excepcionales circunstancias planteadas por la actual crisis financiera internacional, el Banco Central Europeo (BCE) adoptarámedidas excepcionales: el jueves recortará probablemente sus tasas de interés, por segunda vez en un mes.