Participantes y objetivos de la cumbre financiera de Washington

La cumbre financiera de los países del G-20 en Washington se plantea alcanzar logros de dimensiones históricas, similares a los de la cumbre de Bretton Woods de hace 64 años.

Foto: NA
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La cumbre financiera de los países del G-20 en Washington se plantea alcanzar logros de dimensiones históricas, similares a los de la cumbre de Bretton Woods de hace 64 años.

Para ello, los países participantes aspiran a trazar una hoja de ruta para un nuevo orden financiero mundial, que evite en el futuro crisis financieras que puedan desembocar en una recesión a nivel global. Los países del G20 representan el 20 por ciento de la producción económica del mundo.

El aún presidente estadounidense George W. Bush propone reformas para una mejor supervisión de los mercados financieros, mientras los participantes europeos quieren una directriz con objetivos claros y un cronograma que establezca más negociaciones a nivel global como resultado.

Participantes: El G20 reúne a los ministros de Finanzas y los presidentes de los bancos centrales nacionales. Además del grupo de los G8 (Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, el Reino Unido, Italia y Canadá, así como desde 1998 Rusia), participan en él países emergentes. El foro se creó en respuesta a las crisis financieras en Asia, Brasil y Rusia.

Además de la UE como actor conjunto, pertenecen al G20 Argentina, Australia, Brasil, China, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Canadá, la India, Indonesia, Italia, Japón, México, Rusia, Arabia Saudí, Sudáfrica, Corea del Sur, Turquía y Estados Unidos. Aunque no es miembro del G20, participará también España, para que el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aporte la experiencia española en la regulación del sistema bancario. Según Zapatero, las instituciones financieras españolas no ha sido hasta ahora afectadas por la crisis mundial gracias a los controles estrictos implantados en el país. Otro país invitado es Holanda.

Objetivos: Tras el desplome dramático en las bolsas y la bancarrota de diversos bancos, la UE apuesta por la regulación o por lo menos por la supervisión de las instituciones financieras a nivel global. También por el cierre de paraísos fiscales y, en general, por una mayor transparencia del mercado financiero. Para ello, ninguna institución financiera o mercado, así como ninguna legislación nacional deberán poder sustraerse a una "regulación o por lo menos supervisión adecuada". Las agencias de rating (clasificación crediticia) deberán registrarse y someterse a un régimen de supervisión estatal.

Para ello, los organismos estatales deberán coordinar la supervisión de los grandes grupos financieros mundiales. También se aspira a la creación de un sistema de alerta para identificar a tiempo posibles riesgos. Se quiere implantar además un código ético para frenar la temeridad y el riesgo exagerado en el sector financiero, que incluya la cuestión de los altos salarios de los ejecutivos.

Las propuestas prevén que el Fondo Monetario Internacional (FMI) asuma el papel de guardián en el nuevo aparato financiero mundial. Para ello, se aspira a una mayor sinergia con el Foro para la Estabilidad Financiera (FSF), creado en 1999. También se aspira a un incremento de los recursos del FMI para que pueda apoyar mejor a los países que pasen premuras económicas.

Los países europeos pretenden que se den los primeros pasos para una puesta en marcha de los principios básicos acordados el 15 de noviembre 100 días después de la cumbre. La canciller alemana, Angela Merkel, quiere que las directrices para un nuevo orden financiero mundial sean definidas hasta julio del próximo año. El cierre definitivo del acuerdo podría alcanzarse así con una nueva cumbre durante la presidencia italiana del G8 en julio de 2009.