Mendoza enfrenta la crisis sin liderazgos

Con motivo de la cena del 55º aniversario de la Federación Económica, el gobernador Jaque dio un discurso donde no pudo responder interrogantes concretos planteados desde el sector empresario, sino que pidió ideas para hacer un plan.

Jaque dijo “tráiganme las ideas y yo las ejecutaré”. Foto: Gerardo Gómez /MDZ
Jaque dijo “tráiganme las ideas y yo las ejecutaré”. Foto: Gerardo Gómez /MDZ

Las cenas anuales de la Federación Económica de Mendoza ya se han transformado en un clásico de la convocatoria empresaria. Además, por tradición, resulta siempre ser el primer festejo de fin de año.

Pero, además, estas reuniones han servido de hito para hechos políticos e institucionales trascendentes. Hace cinco años, en ocasión de los 50 años de la entidad, se firmó el Compromiso de los Mendocinos, un acuerdo histórico propuesto por todas las cámaras empresarias de la provincia y que fue suscripto por todos los partidos políticos.

De los contenidos de aquel Compromiso poco se cumplió, ya que sólo se llegó a la Ley de Responsabilidad Fiscal, que ha sido permanentemente evadida por los gobiernos, con acuerdo de la Legislatura. La excusa es que la ley salió por un “apriete” de los empresarios en épocas que los políticos gozaban de mala imagen, algo que no sólo no ha mejorado sino que ha empeorado.

Otro de los logros, fue la limitación a la reelección de los intendentes, que generó una reforma constitucional. Pero el resto de los compromisos duermen.

Ayer, en un clima enrarecido por las incertidumbres que genera la crisis internacional, la forma de actuar del gobierno nacional y las incógnitas que genera el gobierno provincial, los empresarios se dieron cita para festejar los 55 años de la entidad organizadora.

Su presidente, Adolfo Tripodi, hizo un discurso reclamando mayor atención para las pequeñas y medianas empresas, enumeró necesidades y planteó algunas reivindicaciones puntuales.

El presidente de la FEM hizo los reclamos que, naturalmente, hace cualquier dirigente empresario para su sector, aunque esta vez le agregó un condimento interesante: instó a sus pares empresarios a tomar partido, es decir, a no ser espectadores pasivos de la realidad sino que sean protagonistas de un tiempo complejo pero lleno de oportunidades.

Lo que no se entendió fue el discurso del gobernador. Después de un relato de lugares comunes describiendo la crisis, enumeró obras (financiadas por el gobierno nacional) y otras inversiones (financiadas por empresas privadas). No hubo ninguna mención para inversiones financiadas por el “magro” presupuesto provincial, superior a 6.000 millones de pesos.

Pero lo que más desazón produjo fue cuando se refirió a lo que había que hacer para enfrentar la crisis. Ahí, Jaque dijo “tráiganme las ideas y yo las ejecutaré”. Es decir, no aportó ninguna idea, no esbozó ningún plan de gobierno más que defender, sin especificaciones, la intervención del Estado.

Quedó claro que el gobernador no tiene un plan concreto para enfrentar la crisis pero tiene buena voluntad y humildad para escuchar las propuestas de todos. Quedó claro que Mendoza tiene gobernador, pero no tiene conductor. Mucho menos, líderes.