La OIT advierte que la crisis acentuará las desigualdades salariales

La Organización Internacional del Trabajo presentó un informe en Ginebra donde indica que los sueldos de los Ejecutivos en Estados Unidos crecieron un 45 por ciento en cuatro años, mientras que los asalariados medios percibieron apenas un aumento del 15 por ciento. Según la entidad, esta tendencia se acentuará con el cimbronazo mundial.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advirtió hoy en un informe acerca de la acentuación de la brecha entre los salarios de los ejecutivos y los empleados a sus órdenes.

El estudio que ha sido reproducido por Inforegión, muestra que, en la mayoría de los países, las ganancias de las familias de ingresos altos han subido en relación con las de las familias de clase media o de ingresos bajos en años recientes, a la vez que los salarios como proporción de la economía se han contraído.

Los ingresos de los máximos ejecutivos en Estados Unidos crecieron en términos reales una media del 45 por ciento entre 2003 y 2007, según el informe. Mientras, los asalariados medios experimentaron un crecimiento de su salario en torno al 15%, mientras que el crecimiento de la retribución de la clase trabajadora sólo fue del 3 por ciento.

En EE.UU., las ganancias de los presidentes ejecutivos de las 15 mayores compañías aumentaron 520 veces las ganancias promedio en el 2007, desde 360 veces en el 2003, por ejemplo.

"La principal conclusión del reporte es que las desigualdades de los ingresos han crecido excesivamente y se prevé que aumenten todavía más como resultado de la crisis financiera", dijo en conferencia de prensa Raymond Torres, director del instituto de la OIT que se encarga del reporte.

En el corto plazo, la crisis reducirá la desigualdad de los ingresos al disminuir los valores de las acciones y recortar o eliminar los bonos del sector financiero, incluso los empleos en esa industria.

Pero a largo plazo, la experiencia ha mostrado que el impacto económico de una crisis financiera afectará en forma desproporcionada a los grupos vulnerables.

Esto, debido a que las personas de empleos calificados tienen más facilidad para encontrar nuevos trabajos, mientras que los países pobres enfrentan el riesgo de que se reduzca la asistencia para el desarrollo, dijo Torres.

Torres aseguró que una medición de la desigualdad de los ingresos era útil y podría estimular el crecimiento económico al ofrecer premios a los esfuerzos laborales, la innovación y el desarrollo de capacidades, que son las fuentes de la prosperidad.

Pero demasiada desigualdad debilita el principal motor del crecimiento económico -la demanda doméstica- y socava a la sociedad en general al fomentar la inestabilidad y el delito, sostuvo.