Brasil, considerado uno de los países emergentes más promisorios del mundo, fue sacudido por los efectos de la crisis financiera mundial, que provocó una valorización el dólar de 49,23% en relación al real.
Hoy, la moneda brasileña cerró a 2,325 por dólar, muy por debajo del 1,558 del 1 de agosto cuando, el consumo doméstico estaba en su esplendor y los analistas auguraban una cotización entre 1,75 y 1,85 a fin de año.
El Banco Central movilizó volúmenes aún no revelados de parte de sus reservas de 207.000 millones de dólares para defender la moneda cuyo valor no paró de crecer ante el dólar en los últimos cinco años.
Las exportaciones brasileñas, por 150.868 millones de dólares de enero a setiembre, 28,7% más que en igual período del año pasado, deberían ser estimuladas por el nuevo nivel del cambio pero los empresarios son cautos.
"Eso de que ahora vamos a pisar en el acelerador, es un error", dijo Rubens Barbosa, presidente del Consejo de Comercio Exterior de la Federación de las Industrias del Estado de Sao Paulo.
Por otra parte, el dirigente de la Asociación de Exportadores de Brasil, José Augusto de Castro, recordó que 65% de las exportaciones brasileñas son commodities y "sus precios están cayendo". Potencialmente eso podría compensarse con la suba del dólar
Sin embrago, Castro señaló que "en 2009 esa caída se sentirá porque alcanzará todas las commodities, la crisis pesará también sobre los productos manufacturados, el dólar subirá y los países importadores nos comprarán menos".
La exportación de 2008 está contratada casi en su totalidad pero "los nuevos negocios están parados" porque "los empresarios no saben que tasa de cambio aplicar", añadió Castro.
El nuevo valor del real también afectará la importación, que hasta setiembre llegó a 131.212 millones de dólares, 52,4% más que en el mismo período de 2007.
Pero los importadores están también desorientados pues "la depreciación fue muy violenta", dijo Lourival Kiçula, de la asociación de comerciantes de electrodomésticos y electrónicos.
"Debemos parar para evaluar. El importador pregunta si vale la pena traer tal producto o tal insumo", añadió.
El mercado interno, pilar del crecimiento brasileño desde 2003, también vio una luz amarilla: la venta minorista cayó 1,3% la semana pasada respecto a igual período de 2007, según la asesoría Serasa.
La crisis "acabó encareciendo el pan y el buñuelo de bacalao en la panadería", por los incrementos de la harina y del pescado, ambos productos importados, señaló el analista Ariverson Feltrin.
El presidente Luiz Inacio Lula da Silva que hasta la semana pasada pedía aumentar el consumo para defender el mercado interno, fue mucho más cuidadoso este viernes.
"Compre aquello que su salario puede pagar, la crisis es grave y yo no soy hombre de vender catástrofes", afirmó el presidente.
Por otra parte, garantizó que el gobierno intentará sostener el crédito en el país. "Trabajaremos para ayudar a las empresas brasileñas a tener los préstamos necesarios", enfatizó.
Junto al real, el pánico alcanzó a la Bolsa de Sao Paulo, donde el Ibovespa acumuló una baja en el año de 44,26%, a niveles de 2006.
Las caídas responden a factores como la salida de capital financiero y la recompra de divisas por empresas que apostaban a un dólar débil.
Mántega admitió que "el retiro de inversores extranjeros para cubrir problemas en sus países" afectó al cambio y a la bolsa.
Además, "la apuesta muy grande de empresas al dólar bajo las llevó a posiciones especulativas que ahora quieren revertir", explicó Mario Paiva, analista de la casa cambiaria Liquidez.
En Argentina, en tanto, se teme que la caída del real provoque una invasión de productos brasileños.
El economista Mauricio Claveri, de la consultora Abeceb, avisó que "la devaluación no sólo dificultará la venta de productos argentinos a Brasil, sino que también generará mayores saldos exportables brasileños".
La crisis mundial sacude a la poderosa moneda brasileña
Hoy, la moneda brasileña cerró a 2,325 por dólar, muy por debajo del 1,558 del 1 de agosto cuando, el consumo doméstico estaba en su esplendor y los analistas auguraban una cotización entre 1,75 y 1,85 a fin de año.