América Latina desacelera su crecimiento

Según las conclusiones presentadas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, las economías latinoamericanas seguirán creciendo el próximo año, pero a menor ritmo de lo esperado, por culpa de la crisis económica global. Ambas entidades coinciden en advertir sobre los riesgos, pero alaban la robustez adquirida por la región en los años de bonanza.

Pese a que buena parte de los gobiernos latinoamericanos afirman que están mejor preparados que en el pasado para afrontar la crisis financiera mundial, el escenario emergente, que no es uniforme, se caracteriza por la desaceleración del crecimiento, depreciación de los commodities y las monedas nacionales, y fuertes caídas en la inversión y de los índices bursátiles.

Según las conclusiones presentadas el pasado miércoles por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, las economías latinoamericanas seguirán creciendo el próximo año, pero a menor ritmo de lo esperado, por culpa de la crisis económica global.

Ambas entidades coinciden en advertir sobre los riesgos, pero alaban la robustez adquirida por la región en los años de bonanza.

El FMI redujo la previsión de crecimiento al 3,2 por ciento, mientras que el Banco Mundial habló de un rango de entre el 2,5 y el 3,5 por ciento.

Dos de las mayores economías sudamericanas, Argentina y Brasil, sostienen que aunque la crisis tendrá inevitables consecuencias en sus economías, cuentan con suficientes reservas monetarias y desarrollan un comercio exterior diversificado que no depende los Estados Unidos.

Mientras en Argentina aseguran que el sistema bancario goza de buena salud, el gobierno de Brasil instauró nuevas normas que regularán posibles acciones de ayuda del Banco Central a instituciones financieras en dificultades.

"Argentina tiene una economía sólida, seguramente recibiremos algunos coletazos de lo que está sucediendo en el mundo, pero la realidad es que Argentina nunca ha estado tan bien parada como en este momento", señaló el ministro argentino de Seguridad y Justicia, Aníbal Fernández.

La potencial debilidad de las dos naciones sudamericanas reside en la acentuada depreciación de sus commodities. En el caso brasileño esa merma se asoció con la fuga masiva de inversiones extranjeras, procesos que produjeron una pronunciada caída de la Bolsa de Sao Paulo, cuyo índice de referencia, el Bovespa, perdió más del 40 ciento de su valor.

El pronóstico parece más desalentador para México, país en el que necesariamente la crisis pegará fuertemente debido a que Estados Unidos es su principal socio comercial.

Según todos los análisis, México sufirá impactos en el empleo, la captación de inversiones, el turismo y en las remesas que envían los seis millones de compatriotas que residen en los Estados Unidos.

El informe de Perspectivas de la Economía Mundial, presentado por el FMI, indica que el Producto Intreno Bruto (PIB) de México crecerá este año el 2,1 por ciento y el 1,8 en 2009.

Del mismo modo todos los países centroamericanos sufrirán el descenso de las remesas aportadas por sus emigrados a Estados Unidos, calculadas en más de 10.000 millones de dólares anuales.

El impacto será notorio en Nicaragua, país cuya economía depende en un 80 por ciento de los ingresos externos, constituidos por esas remesas y la cooperación internacional.

Tras una reunión con economistas y banqueros, el presidente de Panamá, Omar Torrijos, concluyó que esa nación, que carece de banco central y dolarizó su economía, está preparada para enfrentar la crisis financiera.

En Perú, el ministro de Economía, Luis Valdivieso, afirmó que el gobierno "se ha venido preparando para estas circunstancias", pero reconoció que "el nivel de esa crisis puede ser tal que el país no estará suficientemnte preparado".

El gobierno peruano cuenta con un fondo de 3.000 millones de dólares para encarar cualquier inestabilidad financiera, pero empresarios y sindicalistas advirtieron que ya se produjo una merma en las exportaciones, el motor del crecimiento económico del los últimos años.

En tanto, el gobierno boliviano admitió que la crisis se reflejerá en el país "vía precios internacionales de materias primas y volúmenes de exportación" de sus principales productos, los hidrocarburos y los minerales.

El ministro boliviano de Hacienda, Luis Arce, anticipó que el crecimiento del PIB en 2009 será menor al de este año.

El gobierno colombiano, por su parte, señaló que la primera consecuencia será la dificultad para obtener créditos externos, mientras los expertos indican que difícilmente el país podrá cumplir con su meta de crecimiento para este año, fijada en cinco por ciento.

El ministro colombiano de Hacienda, Oscar Zuluaga, remarcó que las reservas internacionales no sufrirán problemas porque la mayor parte se encuentra en bonos del Tesoro estadounidense.

Chile anotó su primer déficit comercial mensual en los últimos seis años por la caída del precio de sus principales productos de exportación, como el cobre.

El tenor de la desaceleración se expresó en que la economía chilena sólo creció el 2,4 por ciento en agosto pasado, la mitad de los esperado por el mercado. Además, el derrumbe del índice general bursátil afectó los fondos privados de las pensiones que perdieron este año más de 20.000 millones de dólares.

Ecuador también soportará el descenso de las remesas, que constituyen el segundo rubro de los ingresos externos, detrás del petróleo.

Un aspecto notable de la crisis es la caída de la cotización de las monedas nacionales. El caso más espectacular es el del real brasileño, que pasó de 1,55 por cada dólar en agosto a 2,30 en los últimos días.

En Cuba, a la crisis financiera internacional hay que añadir la crisis de los alimentos, cuya apreciación afecta gravemente a un país que importa el 85 por ciento de lo que consume y acaba de soportar dos devastadores huracanes que desbarataron gran parte de las cosechas previstas.

El principal rubro exportador de Cuba es el níquel, que el año pasado proporcionó ingresos por 2.150 millones de dólares, pero cuyo precio internacional está cayendo, lo que claramente afectará a la isla en el peor momento posible.

Párrafo aparte para Venezuela, cuyo gobierno mantuvo su meta de crecimiento para 2008. El presidente Hugo Chávez prefirió explotar la crisis desde el costado ideológico para acentuar su crítica a Estados Unidos y sostuvo que Venezuela no será afectada como otros países porque comenzó a "desengancharse" del sistema capitalista mundial.

Sin embargo, varios economistas advirtieron que una eventual recesión en los países centrales provocará menor consumo energético y con ello una baja de los precios del petróleo, el "as" de la economía venezolana.